Ciudadanía
Analicemos el significado de la ciudadanía que es la relación entre el individuo y el estado regida por normas de derecho (o por su ausencia). Puede ser ciudadanía civil, social y política: la civil se refiere a los elementos necesarios para la libertad individual (libertad de ir y venir, libertad de prensa, pensamiento y fe, derecho a la propiedad, a realizar contratos válidos y el derecho a la justicia)...
... la social va desde el derecho mínimo de bienestar económico y seguridad hasta el derecho de participar, por completo, en la herencia social y llevar la vida de un ser civilizado de acuerdo con los patrones que prevalezcan en la sociedad la ciudadanía. Por elemento político se debe entender los derechos de participación en el ejercicio del poder político, como miembros de un organismo envestido de autoridad pública o como un elector de los miembros de tal organismo.
Los derechos correspondientes a la ciudadanía no se conquistan de una vez y para siempre, sino que tienden a deteriorarse o incluso a perderse. No son estáticos. Se expanden, abarcan nuevas áreas, como pueden ser los derechos sobre el medio ambiente, sobre el control de los medios masivos de comunicación, la participación en la toma de decisiones públicas y en el ejercicio del presupuesto local. La ciudadanía es un concepto y una realidad ampliamente dinámicos.
El enfoque de la ciudadanía nos permite distinguir a la ciudadanía plena, cívica, política y social, de una ciudadanía parcial o limitada; la carencia de uno o dos de los tres tipos de ciudadanía, y de la ausencia de ciudadanía; es decir, la falta de una relación basada en el derecho entre el individuo y el estado. Además la definición permite recuperar la dinámica o la historia de esa ciudadanía. Pero además, la ciudadanía es un ejercicio real, cotidiano de los individuos, de los actores; por lo tanto, no basta su existencia formal en los códigos o normas del derecho, en las constituciones políticas, para decir o aceptar que existen; esos derechos deben ser validados en la vida cotidiana, deben regir la sociabilidad concreta.
La persona humana necesita la vida social. No vivamos aislados, cerrados en nosotros mismos, atemorizados por la violencia. Reunámonos para buscar juntos lo que constituye el bien común. La vida social es una exigencia de la naturaleza humana y no un sobre añadido. Por el intercambio con los otros, la reciprocidad de servicios y el diálogo con sus hermanos, el hombre desarrolla sus capacidades; se perfecciona. Dice el catecismo de la Iglesia Católica: "La participación es el compromiso voluntario y generoso de la persona en los intercambios sociales. Es necesario que todos participen, cada uno según el lugar que ocupa y el papel que desempeña, en promover el bien común. Este deber es inherente a la dignidad de la persona humana" (n. 1913). El tema de las votaciones es sólo una pequeña parte de lo que significa ciudadanía. Con el desarrollo cultural, económico y social se consolida en la mayoría de las personas el deseo de participar más plenamente en la ordenación de la comunidad política y se establece una mayor colaboración a fin de que todos los ciudadanos, y no solamente algunos privilegiados, puedan hacer uso efectivo de los derechos personales. La mejor manera de llegar a una política auténticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de benevolencia y del servicio al bien común y al recto ejercicio de los poderes públicos. En este tiempo de campañas estamos muy críticos con los candidatos y los partidos. ¡Qué bueno! pero no estaría mal pensar en el tipo de ciudadanos que somos. Piénsale, piénsale (tal vez comentándolo con alguien más): ¿De qué modo puede ejercerse la ciudadanía en la vida cotidiana? ¿De qué maneras se pueden perder los derechos ciudadanos? ¿Cuáles serían los 10 derechos ciudadanos más importantes personalmente, familiarmente, para Gómez y Lerdo y para México? ¿Podrían enumerarse de mayor a menor importancia? ¿Qué es la ciudadanía?
Opiniones y comentarios y resultados de tus reflexiones a: piensalepiensale@hotmail.com