Se sacó la rifa del tigre
Conocemos aquello de "se sacó la rifa del tigre" para expresar que el premio que se ha ganado traerá más complicaciones que beneficios. ¡Imagínense tener un tigre en casa! Las elecciones que hemos realizado en México y en las que se prometía por parte de todos los candidatos un cambio, es ahora el tiempo de realizarlo y no será fácil sobre todo si sabemos exigir el cambio prometido.
Es cierto que ahora las inconformidades están a la orden del día en cuanto a los resultados, pero es cierto también que no será fácil esperar verdaderas transformaciones si nosotros mismos no las exigimos. Si sabemos participar en la vida política y social de nuestro país el ganador de las elecciones tendrá grandes problemas para satisfacer las exigencias de un cambio. Es verdad que tan esperado cambio no depende sólo del gobierno sino que es tarea de todos nosotros que necesitamos cambiar muchas de nuestras actitudes y prácticas. Pero también es cierto que hay cambios estructurales que requieren una urgente respuesta (por ejemplo la reforma del Estado y la solución al problema de la violencia).
Pero la coyuntura está dada. Los 19 millones de votos del candidato que va en primer lugar, aunque suficientes para ganar la elección, no es gran cosa si tenemos en cuenta que la abstención fue del 37 por ciento que sumada a los casi 30 millones de votos que no fueron para el ganador. Ellos harán una gran fuerza de exigencia, sin contar con que los que votaron por el ganador también esperan el cumplimiento de las promesas hechas. Es necesario poner en evidencia la corrupción, la ineficiencia y la incapacidad en el gobierno en cualquiera de sus manifestaciones. La participación ciudadana, tanto particular como organizada será esencial. No podemos dejar caer puentes, ver detenidas obras y ver crecer deuda pública y quedarnos con los brazos cruzados.
Hay mucho descontento con el gobierno actual y las ofertas de cambio no serán olvidadas. Muchos mexicanos comulgan con la crónica que el obispo Raúl Vera hizo el otro día frente a la Virgen de Guadalupe, símbolo último del México moderno: "nuestro país está sin rumbo, está extraviado, está en un desfiladero de sangre y muerte, de crueldad y odio, de corrupción política, de soberbia y deshumanización creciente". Ante tal situación se impone la participación política y social, individual y organizada, comprometida y coherente, libre y responsable, a través de su participación en los procesos sociales, políticos y económicos del país o de nuestra región lagunera. El surgimiento de la sociedad civil es muy necesario para reedificar la tarea política en términos de convivencia y de atención a las prioridades nacionales y locales. Son muy importantes los espacios de participación de la sociedad civil para la vigencia de la democracia, para una verdadera economía solidaria y un desarrollo integral, solidario y sustentable. No tiene que ser las que ya existen. Puedes inventar otras. Si son legalmente constituidas y supervisadas y éticamente fundamentadas dará inmediatamente frutos. Crear participación a nivel de Gómez y Lerdo para desarrollar el sentido de pertenencia a la comunidad, el compromiso, la generosidad, el sentido moral y el interés por los asuntos públicos. Las asociaciones religiosas, las parroquias, Cáritas, y las asociaciones no gubernamentales son una buena opción. La Diócesis de Gómez Palacio está en proceso de programación y el aspecto social no quedará fuera de este programa. La vertebración ciudadana favorecerá que nuestra democracia, además de representativa, sea participativa. La política es un asunto tan importante que no podemos dejársela sólo a los políticos.
Todos, hombres y mujeres de buena voluntad, debemos contribuir a la consolidación de la democracia asumiendo y promoviendo un estilo de vida cada quien en el ámbito de su competencia. Los formadores de conciencia y los líderes tienen una responsabilidad especial para fortalecer en los distintos espacios de la vida comunitaria, la participación y formas civilizadas de convivencia, fundadas en respeto a la dignidad de las personas. Claro que en esta educación la familia requiere revisar el estilo de vida para superar las formas autoritarias por formas participativas y, en la media de lo posible, democráticas. A las instituciones educativas toca también integrar la educación y vivencia de las virtudes sociales y políticas.
A los que participan en organizaciones de la sociedad civil invitamos a no desanimarse ante las dificultades y a continuar con renovado entusiasmo su compromiso por fortalecer la sociedad. Asumamos con valentía, audacia y creatividad, la dimensión ética de la política, a vivirla como verdadero amor a los demás, impregnemos el ambiente de trabajo con una opción decidida por la justicia y por el desarrollo integral de las personas, la promoción de la dignidad humana y el respeto de la vida en todas sus manifestaciones sin perder el impulso de la esperanza, en un mundo que por su naturaleza es imperfecto. Esforcémonos por consolidar la democracia en nuestro país, para que en toda nuestra patria logremos reconocernos hermanos y vivir en fraternidad.