Detalles. Aunque los vehículos ya circulan, no se marcaron líneas peatonales; tampoco hay señalamientos ni alumbrado del lado sur.
Casi cuatro años después que inició su construcción, los automóviles comenzaron a circular por el paso a desnivel o inferior de la calle Escobedo, pero sin atender una serie de detalles que para los ciudadanos hacen la diferencia entre transitar con seguridad y exponerse a riesgos.
A partir del mediodía de ayer, se retiraron los obstáculos que limitaban el acceso a la obra por la avenida Madero, y se envió a un agente de Tránsito para tratar de orientar la circulación, pero no se marcaron las líneas peatonales en este cruce.
Los silbatazos del agente uniformado servían de poco para que ciclistas y automovilistas dejaran de circular por el desnivel en sentido contrario, hacia la colonia Santa Rosa, y el mismo caso omiso hacían peatones que como venían haciéndolo hace años, caminaban con tranquilidad sobre los dos carriles de circulación vehicular.
Con la humedad de las últimas lluvias, el concreto lanzado que cubre la apariencia de los pilotes disparejos del desnivel se desprendió en algunos puntos específicos, pero no fue repuesto para la apertura de la vialidad.
Tampoco se colocaron lámparas de alumbrado público en la parte lateral sur, y algunas de las instaladas en el lado norte ya se las habían robado, según dijeron algunos vecinos de la Vergel y la Escobedo. Los barandales y parte de los muros de protección se dejaron grafiteados.
Sobre la Vergel, a modo de paso peatonal, se instaló una estrecha estructura de fierro sobre la que caminan personas de todas las edades, pero no se le pusieron pasamanos ni otra protección para prevenir que niños y adultos mayores resbalen o caigan, "está muy inseguro y nos da más miedo pasar ahora que ya hay tráfico abajo", dijeron algunas amas de casa que circulaban en ese momento.