Propuestas VS Publicidad
El primer minuto del mes en curso iniciaron las campañas electorales, formalmente, para los comicios federales que se celebrarán el próximo mes de julio. Con ansias cronométricas los cuatro candidatos a la Presidencia de la República reconocidos por el IFE iniciaron su bombardeo publicitario electoral a nivel nacional. Sin tanta prisa, pero no con menos intereses mercadológicos, iniciaron también las campañas de los candidatos a las cámaras y a gobernadores en las entidades donde también se renovarán estos últimos.
En las propuestas masivas a través de la radio y televisión encontramos un ideario poco realizable y creíble, muchas de las iniciativas de los posibles gobernantes resultan insustentables a causa de que no presentan un proyecto que las haga viables. Algún negocio o empresa que pretenda tener éxito en cualquier rubro del mercado, aparte de la utopía de la misión, visión y objetivo necesita un marco operativo a realizar, que a su vez guíe el trabajo hacia el ideal a donde se quiere llegar. Es verdad que nuestro país necesita de utopías que nos muevan a otras realidades, pero por lo complejo de las situaciones que vivimos el "cómo" realizar dichas utopías se convierte vital. Y desafortunadamente encontramos en la mayoría de las propuestas sólo declaraciones de buenas intenciones sin mayor explicación de los pasos a seguir para realizar dichos compromisos.
La interactividad que permiten los actuales medios digitales a través de las distintas redes sociales, hace que la publicidad de todos los candidatos se vea vulnerable a la crítica sin censura, hasta ahora, de los miles de usuarios. Esta realidad no ha hecho, tampoco, que se modifiquen las propuestas, cayendo en el error básico de una comunicación no efectiva, al tratar de emitir el mismo mensaje por un canal con un contexto completamente diferente al de la radio y TV. Lo anterior se constata en la antigua práctica del "acarreo" que ahora se ha llevado al mundo digital, por ejemplo, en twitter se crean cuentas falsas de usuarios que apoyan candidatos, o se organizan hacia el interior de los equipos de campaña para colocar como temas más populares los previamente propuestos por sus candidatos.
El encuentro del candidato con sus afines en las plazas públicas de todo el país son una realidad alterna a lo que venimos comentando, ya que el discurso comparativo con los otros contendientes de la elección se convierte en las peores acusaciones imaginables, y entre más sean aplaudidas las descalificaciones más suben de tono. En estos encuentros el fenómeno del "acarreo" se vive en su máxima expresión, cualquier anzuelo es bueno: la banda musical del momento, la despensa, la tarjeta, la camisa y la gorra.
Ante estos hechos de la vida pública del país, el ciudadano no puede darse el lujo de emitir un voto tan irracional como lo son las propuestas publicitarias que intentan convencer de que se les elija como representantes. Las circunstancias presentes nos exigen comprender el proceso de construcción de una sociedad democrática como un fenómeno mucho más amplio que la simple emisión del voto, sin embargo este derecho requiere ser reflexionado antes de ser emitido. Ir a la casilla sin reflexionar el voto sería tan irresponsable como difundir una campaña política sin propuestas viables.
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