Columna del Seminario Diocesano
Final para la historia
Cambiar la historia puede ser fácil, sobre todo cuando se tienen enfrente las situaciones más adversas de la vida.
El próximo domingo la ciudad de Torreón será sede de la final del Torneo de Futbol Mexicano; este hecho tiene muchos efectos en la vida de la sociedad local, entre ellos los económicos, emocionales, culturales, etc. Para una gran mayoría la agenda vespertina de ese día estará definida por el encuentro de futbol. Aunque existe un sector de la población que se mantiene indiferente frente a este hecho deportivo, difícilmente se pueden excluir de los efectos de este acontecimiento, ya que en la sociedad tan interconectada en la que vivimos no sólo nos involucramos en lo que nos gusta, sino que las mayorías de una sociedad tienen hoy las posibilidades de llegar a los individuos aunque éstos no lo quieran.
Podemos usar este partido de futbol y su contexto concreto como metáfora de enseñanza en las adversidades de la vida. El equipo local, si desea ser Campeón el día de mañana, tendrá que cambiar su historia reciente, ya que de las últimas cuatro finales que ha disputado las ha perdido todas, estos juegos son del dos mil diez a la fecha. El equipo al que enfrenta ha ganado las últimas cuatro finales que ha disputado y la mitad han sido al equipo local. El director técnico del Club Monterrey, Víctor Manuel Vucetich, ha ganado todas las finales que ha disputado en su carrera como entrenador de futbol, cuenta con doce triunfos en la instancia de finales, tres de éstos se los ha ganado al Club Santos. El técnico del equipo local nunca ha sido campeón como entrenador. Un dato más, la escuadra lagunera no ha podido ser campeón en el Nuevo Estadio Corona.
Todas estas estadísticas adversas que tiene que enfrentar el Club Santos Laguna parecieran un ciclo con el destino ya definido: los locales perderán. Pero como todo en la vida, y en el transcurso de la historia también, nada está predeterminado. Partiendo de la lógica de las leyes de estadísticas y probabilidades cuando el resultado de distintos factores se convierte en una constante, cada vez que esta constante se repite, automáticamente disminuyen las probabilidades de que vuelva a repetirse, es decir, el cambio de resultados está cada vez más cerca.
Muchas veces en nuestra vida pareciera que existen patrones determinados que no podemos cambiar y los asumimos como si estuviéramos condenados a repetirlos, tanto en el ámbito familiar, laboral, escolar, etc. Cuando en las sociedades y en las personas existen estos ciclos en los que parecen determinar su historia es necesario que haya individuos que decidan desde su interior ser factores de cambio. El simplemente confiarse a una fuerza externa que transforme la historia es una dependencia que comúnmente sucede en las sociedades que no desean hacerse responsables de su historia. Por eso cambiar la historia es fácil y es posible, porque depende de nosotros construir las circunstancias que hagan factibles nuevas realidades que abran las puertas a un futuro diferente.
Por: Fernando Ruiz Delgado