El segundo vicepresidente de Costa Rica, Luis Liberman, envuelto en un caso de cuestionamiento ético, planteó que se siente útil y rechazó alejarse.
“Uno no debe aferrarse a un puesto y podría pensarse si le causa un daño al Gobierno, pero el trabajo hasta ahora es efectivo y nos va saliendo bien la recuperación económica y la estabilidad del país. Eso da satisfacción”, indicó Liberman, al diario local La Nación.
La reacción se produce después de que la Procuraduría General de la República (PGR) acusa a Liberman y al titular de Educación, Leonardo Garnier, de “violaciones a principios éticos".
Según las autoridades Liberman y Garnier emitieron cartas de reconocimiento a favor de una empresa consultora propiedad del ex titular de Hacienda, Fernando Herrero, y su esposa, Florisabel Rodríguez, ex asesora de comunicación del gobierno de Laura Chinchilla.
Respecto a la carta de referencia para la empresa, el vicepresidente aseguró que “no dije nada que no sea cierto. Me refería a una cosa que conocí y vi claramente en una época en que no era funcionario”.
“Las cartas de referencias en las licitaciones son totalmente irrelevantes y no creo que las hayan tomado en cuenta en este caso”, para la contratación de Procesos por la estatal Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope), reflexionó el vicepresidente.