Regresa. El padre Alejandro Solalinde habla en una rueda de prensa en Ciudad de México.
Luego de más de dos meses de permanecer fuera del país por amenazas de muerte en su contra, el sacerdote Alejandro Solalinde regresará al Albergue Hermanos en el Camino, con la protección de cuatro escoltas permanentes asignados por el Gobierno federal.
No obstante, las organizaciones Amnistía Internacional (AI) y Pastoral de Movilidad Humana advirtieron que el regreso de Solalinde ocurre en medio de la impunidad de las agresiones denunciadas ante la Procuraduría General de la República (PGR) y sin que la Secretaría de Gobernación cumpiera las medidas cautelares para protegerlo.
"El riesgo es real y la situación es delicada, sin embargo esta investigación le toca a las autoridades federales; de parte de la PGR me han dotado de cuatro guardaespaldas", informó el sacerdote en una conferencia de prensa.
Los representantes de AI y de la Pastoral, que lo acompañaron en la conferencia, informaron que en días pasados se entrevistaron con la titular de la PGR, Marisela Morales, y con el subsecretario de Derechos Humanos, Max Alberto Diener. A las reuniones también acudió personal de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Alberto Herrera, director para México de AI, lamentó el avance "marginal" de las investigaciones sobre las amenazas de muerte que el sacerdote recibió en abril pasado.
"Yo regreso con mucho amor, con mucho entusiasmo y no saben la alegría y el entusiasmo por regresar a la misión", agregó el sacerdote, que tuvo que salir del país el pasado 15 de mayo por amenazas vinculadas con su misión con inmigrantes centroamericanos.
"La verdad es que no tengo miedo, pero sí soy consciente de la gravedad que hay", sostuvo Solalinde, quien dijo sentirse triste por no poder viajar en Metro ni autobús público, como era su costumbre antes de abandonar México temporalmente.
Solalinde fue amenazado de muerte seis veces, la más reciente en abril, cuando pusieron precio a su cabeza.
En mayo aceptó dejar el país y realizar una misión por Estados Unidos y algunos países europeos en busca de apoyo para la defensa de los derechos humanos de los indocumentados centroamericanos en México.
INM: hay 420 migrantes varados en Veracruz
El Instituto Nacional de Migración (INM) calcula que hay 420 centroamericanos varados en el sur de Veracruz, en espera que el tren, conocido como La Bestia vuelva a marchar sobre las vías y así ellos puedan seguir su camino a Estados Unidos.
Sin embargo, algunas organizaciones civiles y religiosas aseguran que son más las personas indocumentadas que están en territorio veracruzano, sólo que "se están moviendo como pueden, algunos en autobuses otros de aventón".
El lunes por la tarde y ayer, contingentes de decenas de viajeros emprendieron su ruta al norte caminando, desesperados por llegar a cumplir el "sueño americano". No todos son pacientes ni aventureros para salir marchando; un buen número de centroamericanos optó por regresar a sus lugares de origen.