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Sequía, pero de sensibilidad

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RADIOGRAFÍA POLÍTICA

El tono desesperado con que el gobernador Jorge Herrera Caldera lanzó el grito de auxilio ante el riesgo de pérdidas humanas por la sequía, contrasta con la postura mostrada por las autoridades federales, como es el caso de los directivos de Conagua, al argumentar a través de un comunicado oficial que no han aplicado los recursos etiquetados para atender el problema social, "porque no se ha cumplido con la entrega de los anexos técnicos que establece la normatividad".

Mientras que cerca de 50 mil familias afectadas siguen padeciendo los estragos de la falta de agua, los funcionarios federales muestran un total desconocimiento de la realidad de la difícil situación, y desde sus escritorios toman decisiones burocráticas. Ojalá vivieran algo de lo que sufren estas personas para que entendieran la difícil situación.

Las instancias federales argumentan una mala integración del expediente, pero esa postura es similar a la de un hospital, que cuando atiende a una víctima de cualquier accidente le dice que se espere, que no lo puede atender porque no hay médicos, camillas o medicinas para salvarle la vida. Burocracia a su máximo esplendor.

Pero además, los servidores del Gobierno Federal desacatan el compromiso del presidente Calderón, quien acordó el 25 de enero modificar las reglas de operación para la aplicación de los recursos enfocados a dar atención a los efectos negativos de la falta de lluvias durante los últimos 19 meses.

Es interesante ver el contraste de lo que ocurre con la sequía y lo que sucede cuando hay una inundación. Cuando el exceso de agua afecta a una comunidad hasta el Ejército llega para atender a los damnificados. Sin embargo, cuando no hay agua, al parecer a los afectados los dejan morir solos, lentamente.

Hasta la fecha, ni un solo peso ha bajado de los 34 mil millones de pesos que anunció el presidente Felipe Calderón, que prometió serían redireccionados para atender la sequía, así como tampoco de los 884 millones de pesos autorizados dentro del Presupuesto de Egresos Federal para aplicarlo por parte de Conagua en obras de infraestructura hidráulica. Más de cuatro meses y como si nada.

No se vale que mientras el mismo Presidente anuncia el compromiso de flexibilizar las reglas de operación para atender un problema similar o más funesto que una inundación, sus colaboradores impongan reglas de una manera drástica y les sirva como pretexto para retardar la liberación de los recursos que ayuden a mitigar los daños causados por la falta de agua, que ya ha ocasionado la muerte de más de 100 mil reses, la pérdida de los cultivos agrícolas y afectación al bosque.

Pero lo más grave es el riesgo latente de que se empiecen a perder vidas humanas por cuadros de desnutrición. ¿Qué político va a entender eso desde la comodidad de su oficina?

El mandatario estatal enfatizó ayer mismo durante una reunión que sostuvo con el titular de la Secretaría de Gobernación, que por favor se liberaran los 34 mil millones de pesos -más la autorización de otros 15 mil extraordinarios para un fondo de auxilio- para poder comenzar a atender a las familias de los más de 10 estados del país que sufren una de las peores sequías de los últimos 100 años.

Sin embargo parece que estamos condenados a seguir escuchando discursos políticos, a personas echándose la culpa mientras siguen muriendo animales, siguen extinguiéndose cultivos y aumentando las probabilidades de que la falta de agua cobre vidas humanas.

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