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Sobreviven a 'Karl'

A DOS AñOS DE DEVASTADOR HURACáN EMPIEZAN A HACER SUS VIDAS

Apoyos.  A casi 400 personas les fue creada la nueva colonia Huitzilapa, conocida como el Aserradero, ya que en esos terrenos fueron a parar los más de mil 500 árboles que tiró 'Karl'.

Apoyos. A casi 400 personas les fue creada la nueva colonia Huitzilapa, conocida como el Aserradero, ya que en esos terrenos fueron a parar los más de mil 500 árboles que tiró 'Karl'.

EL UNIVERSAL

 MÉXICO, DF.- Casi dos años de distancia, a los veracruzanos se les fue el miedo a los embates de la madre naturaleza, pero les quedan las carencias que les dejó el huracán "Karl", uno de los más devastadores que se ha presentado en los últimos años.

"Ya sabe que en Veracruz no se quita la alegría ni con un huracán", afirma el pescador Sebastián Domínguez Flores. No hay palabras más sabias para resumir la vida de los habitantes del estado, quienes año con año deben enfrentarse a la furia de la naturaleza.

Aquí, en el corazón de La Antigua, una de las principales moradas del conquistador español Hernán Cortés y cuna de la primera iglesia Católica de América, sus habitantes recuerdan, sin recelo, el paso de "Karl" por el corazón de Veracruz y la devastación que les dejó. La tormenta tropical impactó, en el mes de septiembre de 2010, entre el puerto de Veracruz y los municipios circunvecinos y sus enormes bandas nubosas provocaron grandes "avenidas" de agua, lodo y palos en ríos y arroyos arrasando con comunidades enteras, colonias y dejando grandes extensiones de zonas urbanas bajo el agua.

En la franja que comprende los municipios de Veracruz, Boca del Río, Cotaxtla, Medellín, Jamapa y La Antigua, 40 mil personas fueron desplazadas de sus hogares por el desbordamiento de ríos y canales de desagüe, hubo 12 muertos y más de medio millón de damnificados.

La desesperanza y desesperación de miles de veracruzanos afloró en medio de la peor catástrofe. A la distancia, la amargura se fue de la vida de los afectados, aunque las carencias siguen.

Los que fueron reubicados en nuevas casas y colonias creadas por autoridades sufren de verdaderos aluviones dentro de las mismas por las decenas de goteras; y los que se quedaron en sus lugares de origen jamás lograron recuperar lo perdido, aunque también son agradecidos por la nueva oportunidad que les dio la vida y los gobiernos estatal y federal.

"A mí me tocó exactamente en la orilla del río, con el golpe de agua me fue mal, pero gracias a Dios aquí estamos", recuerda Sebastián, quien carga al hombro las redes de pesca con las que trabaja sobre el río La Antigua.

 LA NATURALEZA LE QUITó TODO

De piel morena y manos curtidas, no olvida que la naturaleza le arrebató el techo de su casa, el motor de su lancha y una pequeña palapa donde servía sabrosas mojarras y chucumites.

"Perdimos una pequeña palapa que teníamos a la orilla del río y que hasta el día de hoy no se recuperó. El motor de mi lancha y el techado de mi casa, pero gracias a los gobiernos del estado y federal nos volvieron a apoyar y tenemos donde estar viviendo", comenta con toda humildad y tranquilidad.

La palapa jamás la recuperó, pues los apoyos sólo llegaron para aquellos que tenían concesión federal para vender en los márgenes del afluente, aunque ahora ni la extraña. Su vida volvió a la normalidad."Miedo ya no hay, desgraciadamente nos tocó el huracán, pero ya ahorita uno se relaja un poco, estamos esperando que el río crezca, pero es normal que crezca para nosotros", afirma. De las aproximadamente de 10 mil casas dañadas total o parcialmente, sólo la mitad ha logrado ser repuesta por las autoridades. Los recursos estatales y del Fondo Nacional de Desastres Naturales fluyeron de manera sumamente lenta.

Algunas de las personas agraciadas fueron los habitantes de El Cascajal, una colonia de la pequeña ciudad de Cárdel, la cual se localiza a 35 kilómetros del puerto de Veracruz, arrastrada por la corriente del río.

Aproximadamente a 400 personas les fue creada una nueva colonia que bautizaron bajo el nombre Huitzilapa, aunque popularmente se le conoce como el Aserradero, ya que en esos terrenos fueron a parar los más de mil 500 árboles que tiró el huracán "Karl".

 VIVIENDAS MAL CONSTRUIDAS

A las orillas de la autopista Xalapa-Veracruz, casi llegando a La Antigua, se divisa un conjunto de casas construidas con material prefabricado. Se encuentran perfectamente ordenadas, pintadas y con sus calles bien trazadas.

Pero una escena, en medio de una pertinaz lluvia, llama la atención de cualquier extraño. Amas de casa, padres de familia, jovencitos y niños, con escoba y trapeador en mano, parecieran que danzan al unísono para sacar agua del interior de sus viviendas.

"Estoy muy agradecido que el gobierno nos tomó en cuenta y nos dio estas pequeñas casas, pero la constructora las dejó mal construidas. Sufrimos en cuestión de agua, de goteras, no le echo la culpa al gobierno sino a la empresa", explica don Salvador Pérez.

Junto a su esposa, María del Rosario Hernández, coloca cubetas en su recámara para retener el agua que entra por rendijas y con escobas sacan la que no lograron atajar en baldes. No todo es malo y saben reconocerlo. Tienen una vida mucho más tranquila y alejada del peligro que representa el río La Antigua.

"Mi vida es mejor, porque puse un pequeño negocio, me está ayudando mientras el gobierno no me trate de perjudicar. Estamos tranquilos", admite el hombre cincuentón, cuyos pies yacen bajo 20 centímetros de agua encharcada en la calle principal de la colonia.

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