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Temas laguneros

DR. SERGIO ANTONIO CORONA PÁEZ

Aunque el monarca Carlos III ordenó la separación de la Comarca Lagunera de Coahuila el 21 de mayo de 1785, no fue sino hasta el domingo 22 de julio de 1787 que el Alcalde Mayor de Parras y Saltillo, Pedro José de Padilla, dio a conocer a los laguneros esta separación por medio de un bando solemne. La Laguna al oriente del Nazas pasaba a formar parte de la Provincia de Coahuila, y dejaba de pertenecer a la Nueva Vizcaya (Durango).

También en ese año de 1787, el virrey Manuel Flores creó las Comandancias Generales de las Provincias Internas del Poniente y Oriente. A las jurisdicciones de Parras y Saltillo, recién cercenadas de la Nueva Vizcaya, las incluyó en las Provincias de Oriente.

Un dato curioso y muy poco conocido, es que nuestro río Aguanaval fue designado por el virrey Flores como límite y frontera entre ambas Comandancias, el 3 de diciembre de 1787. Las "Provincias Internas" se llamaban así porque estaban en el "interior" de la Nueva España. Se consideraba que la "Tierra adentro" o "interior" estaba al norte, al adentrarse hacia los territorios de lo que actualmente es Estados Unidos.

La "tierra afuera" estaba hacia el Bajío y sur de Nueva España, donde la tierra se estrechaba (Istmo). Por esta razón, los habitantes de la ciudad de México se quedaron con la costumbre de llamar "interior del país" a las provincias del norte.

Tema completamente diferente, es el de la historia del embellecimiento de Torreón en 1928. En ese año, bajo la alcaldía del señor Ortiz Garza, nuestra ciudad procuraba elevar el nivel estético de sus principales calles y avenidas. Para la Calzada Colón, la fundición Miller fabricó lámparas de bronce tipo colonial mexicano. El material eléctrico se pedía a los Estados Unidos.

Se construyeron bases en las bocacalles de la Calzada Colón, con el objeto de que cada una sirviera de soporte a una estatua; entre ellas estarían las de "Cristóbal Colón", "La Industria", "Plenitud", "Desesperación", "Meditación" y "Amor", todas ellas obras originales de varios escultores, entre ellos el destacado salvadoreño José Mejía Vides, estudiante del Instituto Nacional de Bellas Artes de México. Este Cronista se pregunta dónde fueron a parar las esculturas que un día adornaron la avenida Morelos, y también la Calzada Colón. Seguramente existirá algún expediente que lo explique. La ciudadanía merece saber qué se hizo con sus impuestos, invertidos en obras de ornato.

La estatua de Colón, la más grande de todas, fue vaciada sobre su mismo basamento, por los problemas que implicaría elevar una estatua de cinco toneladas de peso. Quedó ubicada frente al entonces Parque España.

La columna mostraba en bajorrelieve, algunos episodios de la vida de Colón: la petición de ayuda a la reina Isabel la Católica; las tres carabelas; el desembarco en América y la partida del puerto de Palos. El señor Joaquín Belloc, miembro del cabildo, estaba al frente de los trabajos de albañilería.

En la Alameda Zaragoza quedaron instalados 75 juegos de agua, y los trabajos de embellecimiento fueron supervisados por el entonces alcalde de Torreón, Nazario Ortiz Garza.

Y ya que es precisamente en la Alameda Zaragoza que los aficionados del Santos Laguna se reúnen a celebrar, diremos que el pasado jueves 24 de mayo, el popular programa de nuestro buen amigo Manuel Serrato, "El Sorbo Kiuu", en el 91.1 de FM, recibió como invitado al tan querido personaje del futbol lagunero, Héctor "Ruso" Adomaitis. La idea era la de dar un vistazo a la historia del Santos, con una de las personas que más enteradas están. Como sabe la afición, Héctor Adomaitis es asesor técnico del Santos Laguna. Uno de los datos que surgieron en ese programa, y que no deja de sorprenderme, es que fue un equipo tlaxcalteca, el Santa Cruz Tlaxcala, el que se mudó a Torreón en 1983, con el nombre de Santos IMSS Laguna, y que jugó en la Segunda División B. Por ser de Santa Cruz Tlaxcala, es que se les llamó "Santos", ya que el gentilicio de aquél lugar es "Santos". En este hecho, percibo una simbólica interacción entre la vieja Tlaxcala y la nueva identidad de la Comarca Lagunera. Nuestros guerreros son guerreros modernos, aunque de simbólica prosapia tlaxcalteca, como lo fueron de sangre nuestros abuelos tlaxcaltecas y mestizos aquí en la Comarca Lagunera desde hace siglos. Eran los tlaxcaltecas tan aguerridos y temibles en combate, que hasta sus nombres eran agresivos. Tomemos el caso del Rey Xicoténcatl, señor del Reino Tlaxcalteca de Tizatlán, y del cual descendían los colonos-guerreros que vinieron a Saltillo, a Parras y a La Laguna. Su nombre está compuesto de dos palabras nahuas, Xicote (jicote) que designa esa avispa negra, rayada y gruesa, muy agresiva, que con su aguijón causa picaduras muy dolorosas; el sufijo "Téncatl" representaba un grado militar entre los tlaxcaltecas y mexica; "comandante" o "líder". Así que "Xicoténcatl" significaba algo así como "el comandante que lleva el enjambre de jicotes al combate". Imagine usted si serían guerreros o no. Por algo, ni los mexica ni el poderoso Moctezuma jamás pudieron conquistarlos. Pero volviendo al tema de la entrevista, hubo un momento en que Manolo Serrato me llamó para realizar un enlace telefónico al programa. Previo saludo con Héctor y con el público radioescucha, Manolo me preguntó sobre lo que pudiera yo decirle del equipo del Santos Laguna como generador de identidad en la Comarca Lagunera. Estábamos al aire. Con la sobriedad que requiere un enlace radiofónico por teléfono, le comenté que es un hecho establecido, y un fenómeno social muy interesante, que el equipo Santos Laguna genera lazos de identidad y sentimientos de pertenencia entre la población comarcana. Porque, en La Laguna, el equipo del Santos somos todos. Santos Laguna no es un equipo, sino una familia de la cual todos queremos ser parte. El Santos es el embajador de los laguneros, en México y en el extranjero. Santos en nuestro "alter ego", nuestro "otro yo", pues una parte de nuestro corazón y de nuestra personalidad individual y social reside y va con él. Nos proyectamos en él. Somos parte de él. Sus éxitos son nuestros, y por ende, también sus fracasos. En esto estuvo totalmente de acuerdo Héctor Adomaitis. Que el Santos sea un nuevo elemento y referente de identidad lagunera, no es de extrañar. Las viejas lagunas que nos daban el gentilicio de "laguneros", ya no existen, ya no son perceptibles para el local ni para el fuereño. En el mejor de los sentidos, son historia. En cambio, las nuevas generaciones regionales y nacionales, tienen a la vista un equipo joven, vigoroso, originario y representativo de nuestra Comarca. Un equipo de guerreros que compagina bien con la idea de una ciudad de "grandes esfuerzos". Un equipo famoso, triunfador y admirado en todo México. Un equipo que nos representa y enorgullece. El Santos somos todos los laguneros.

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