De entrada, ofrezco una disculpa a quienes acostumbran sabatinamente leer estas líneas, pues en esta ocasión, voy a bordar sobre el tema electoral, apartándome de mi costumbre a hablar de temas costumbristas, pero siento que el momento lo amerita.
Jamás he negado mi filiación priista. Y en ese sentido, estoy seriamente preocupado por los resultados que obtuvo el partido en esta última elección.
Urge que el Comité Estatal convoque a una mesa de análisis y autocrítica, porque pronto estaremos inmersos en procesos municipales y no podemos llegar a ellos sin saber qué pasó en este proceso que recién concluye.
Los resultados no son responsabilidad de un solo hombre, menos si él hizo su trabajo. Salvador Hernández Vélez, es sólo el presidente y bien sabemos que las dirigencias de cualquier partido, en épocas electorales, están sentadas sobre un barril de pólvora, con la mecha prendida y no saben a quién le va a tronar.
Es probable que él pague parte de los costos políticos; pero las cosas no pueden parar ahí. Los factores son múltiples, pero varios se pudieron haber previsto.
Analicemos, sólo en vía de ejemplo, las siguientes cifras, sobre el municipio de Torreón.
En primer término, destacan el número de votos nulos, resultante de una confusión, por información incompleta que se difundió en televisión. Por ese medio se dijo que los electores podían votar hasta dos y tres veces en el caso de Presidente de la República, si se trataba de Peña Nieto o López Obrador. Pero nunca se aclaró que sólo en esos casos, de manera tal que muchos electores se siguieron votando así en los casos de senadores y diputados federales y consecuentemente, anularon esos votos.
El IFE se deslinda de esa propaganda y dice que fue la revista nacional Vértigo la que la difundió. Pero en cualquier caso, la confusión arrojó un altísimo número de votos nulos. Sólo en el caso de senadores se anularon de esa forma 77,042 votos que presumiblemente podían haber sido para el PRI o cuando menos una parte de ellos.
El nivel de rechazo electoral es alto y ahí tenemos que considerar desde la selección de candidatos, hasta los operadores políticos que intervinieron sobre todo en el distrito seis federal.
Un candidato independiente o un movimiento ciudadano, al margen de los partidos tradicionales, puede ganar una elección municipal si logra conjuntar toda la fuerza electoral que reflejan los números.
Otro factor, fue la incapacidad para revertir críticas que el electorado tuvo muy presentes durante muchos meses y la ausencia de verdaderas respuestas a nuestros liderazgos locales.
No hay partido político con mejor estructura electoral que el PRI, pero esa estructura no se mantiene sola, hay que atenderla y darle respuestas; de otra suerte no funciona realmente.
Es evidente que hay sectores del partido que son reacios a la autocrítica. Y en el momento en que escuchan una, hablan de deslealtades y traiciones en vez de sentarse a analizar las razones y ver si la crítica es correcta o no, si tiene fundamento o son suposiciones personales.
Un partido sin autocrítica está condenado a repetir sus errores. Y además, nadie pierde cuando se enfrenta a escenarios de realidad, se pierde cuando se cimenta el trabajo en meras quimeras o posiciones triunfalistas.
Se ganó la Presidencia de la República. De ésa nunca hubo realmente duda. Pero, en los otros procesos: ¿Los candidatos eran los indicados? ¿Hicieron bien su trabajo, para convencer al electorado de sus propuestas? ¿O simplemente confiaron en que el partido los haría llegar a las cámaras?
¿Qué otros factores incidieron en estos resultados? ¿Cómo deben construirse las candidaturas del próximo año? ¿Podemos seguir con los mismos métodos de selección? ¿O habrá que realizar un ejercicio de verdadera unidad para no fracturarse?
Esas y otras preguntas son las que se tendrán que resolver en ese ejercicio de autocrítica, al que debe convocar la nueva dirigencia. Las cifras están a la vista y no se requiere ser un experto para saber que urge ese ejercicio.
N. DE A.
Agradezco a mi amigo Ernesto Mayoral, la ayuda para conjuntar datos y obtener conclusiones. Espero que a ambos nos haya servido de algo.
Por lo demás: "Hasta que nos volvamos a encontrar que Dios te guarde en la palma de Su mano".