¿Qué más le podemos regalar, como agradecimiento a lo que ha hecho desde niños por nosotros una gran institución como EL SIGLO DE TORREÓN?, nos preguntábamos la madrugada de ayer, después de otra noche de insomnio, porque en la comida de aniversario se nos alteró todo.
Y es que a Poncho González-Karg, uno de los alumnos que hemos tenido aquí junto a nosotros hace ya algunos años, se le ocurrió de pronto mencionarnos, diciendo algo de nuestra trayectoria de más de sesenta años de sigleros, y la primera que aplaudía era doña Olguita, su mamá.
La secundaba la señora Queta Morales de Irazoqui, también a nuestro lado, después, Antonio y Paty, hijos de la patrona, y Enrique Irazoqui, hijo del querido licenciado Antonio, que extrañamos por estos días mientras supera cositas de salud, y luego Socorrito Soto. Y Ceci y después algunos de los presentes.
Con la emoción se nos caía todo, bueno casi todo. Y salimos de la reunión bien impactados. En casa nos esperaban inquietos y no les dijimos muchas cosas, porque seguía nuestro problema de qué más podíamos regalar como agradecimiento a quien nos dio lo que tenemos.
La respuesta vino desde Dubai, en los Emiratos Árabes. Era una de las cartas que periódicamente nos envía Carlos F. Ramírez Aznar, quien empezó a brillar como periodista de deportes precisamente en EL SIGLO DE TORREÓN por los años cincuenta cuando aquí llegamos.
Hoy, lo hemos publicado, aquí trabaja para la organización de los Yanquis de Nueva York y es miembro de la Federación Internacional de Historia y Estadística del Futbol, y a partir de hoy se integra nuevamente como colaborador de EL SIGLO DE TORREÓN y nos tiene muchas sorpresas, ya lo verán.
Mruelas@elsiglodetorreon.com.mx