Un guerrero nunca muere, menos su espíritu combativo, y con esa mentalidad, de manera elocuente e inolvidable, que pasará a la historia en los anales deportivos de nuestra región, Oribe Peralta dio una de las más grandes alegrías que alguien puede darle a toda una Comarca.
Atacando, defendiendo, luchando por toda la cancha, así ha sido siempre el estilo de este jugador nacido en tierras laguneras. Ese dicho de que nadie es profeta en su tierra lo ha convertido en polvo, porque el que lucha y se entrega tendrá su recompensa.
No se puede olvidar al resto del equipo, porque en un juego de conjunto todas las piezas cuentan. Ahora se habla de que Benjamín Galindo revisará de nuevo las acciones de lo ocurrido en el encuentro con Tigres este domingo.
Verá el gran desorden en su zona defensiva, donde urge trabajar, porque el Monterrey está jugando muy bien a la ofensiva, donde están 'Chupete' Suazo, De Nigris y 'Chelito', en la media Luis Ernesto Pérez, Cardozo o Ayoví, y atrás, Basanta, Mier y Osorio apoyando a Jonathan.
Ese desorden defensivo lagunero quizá se deba a nuevas estrategias, porque el domingo Iván Estrada aparecía más como volante que como defensa, fallando en la marca al rival, y donde Baloy estaba más como medio ofensivo y no como zaguero central.
Estas modificaciones podrían ser fatales ante Rayados, que bien dirigidos por Vucetich aprovecharán a placer los errores que les regale Santos. Hay tiempo de corregir errores. Y una gran felicitación al jugador número doce, que por fin reapareció en el nuevo Corona. Que no se vaya nunca más.
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