Cómo se va el tiempo. Hace ya dos años que estuvimos en Sudáfrica durante el Mundial de futbol. Por las noches, antes de caer en brazos de Morfeo, acostumbrábamos ver un poco de televisión, y nos gustaba un canal de Brasil por ser ahí el próximo Mundial.
Ramón Sotomayor, nuestro compañero de viaje, que tanto ha recorrido el mundo cubriendo eventos deportivos, nunca pudo adaptarse al horario y se preguntaba cómo le harían los jugadores mexicanos que viajan y enfrentan también todo tipo de cambios, desde dormir, alimentarse, etcétera.
Y luego él mismo se contestaba diciendo: "A la mejor le hacen como usted, que habiendo chanza le abona al sueño de la noche de acá y que come hasta cocodrilo y todo tipo de yerbas". En el canal brasileño un día vimos algo interesante que lo escribimos.
Porque ahí se dijo que había serias diferencias entre Joao Havelange y su exyerno Ricardo Teixeira, mandamás del futbol amazónico y encargado del próximo Mundial. Luego se pasó una entrevista con Havelange, seguramente desde su casa.
El hombre, pese a tener más de 90 años, lucía bien. Estaba sentado en un gran sillón blanco de mucha ventilación pues parecía de bejuco. Su hablar era tranquilo y claro y al referirse a los rumores de malos manejos decía sentirse con las manos limpias. Resultó que no.
Al día siguiente lo comentamos con algunos representantes de equipos mexicanos que también estaban allá, pero ninguno vio el programa, ocupados en divertirse de otra forma. Y es que el futbol se ha convertido también en el medio para que algunos vivos, sin siquiera tocar un balón, se hagan millonarios.
mruelas@elsiglodetorreon.com.mx