Rafael Figueroa, tan olvidado por Benjamín Galindo y sus colaboradores, fue pieza clave en el empate de Santos en Pachuca, no sólo por sacar de la raya un disparo que ya Hugo Sánchez consideraba como bueno, sino por todo lo que hizo durante el partido.
Su labor nos pareció más sobresaliente y con mayor entrega que la de otros que a últimas fechas no han podido o querido meterse en los partidos como son los casos de Darwin Quintero, Édgar Lugo y hasta el joven César Ibáñez.
Debería dársele un descanso a algunos que por ahora no están dando lo que a su capacidad corresponde como Daniel Ludueña y el mismo Hérculez Gómez. Ahí tiene el caso de Christian Suárez, quien cuando regrese a la cancha deberá mostrar una mejor cara.
Christian Benítez. Goleador ecuatoriano, volvió a desobedecer a su técnico Miguel Herrera, y por sus pistolas cobró un penal en el juego contra Xolos, fallándolo y dejando a las Águilas con dolorosa derrota en el Azteca. El Piojo se enojó pero no pasará nada.
Son las actitudes de prepotencia, tan normales en Benítez, que lo acompañarán siempre, acostumbrado a sus desplantes que le perdonan por la cantidad de goles que aporta, a un costo que daña la disciplina.
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