Partidos como el de este atardecer, entre Santos y Tigres, es de los que no se pueden perder, pues representan garantía de garra y entrega, dada la vieja rivalidad deportiva que entre ellos existe, agravada ahora por la frustración de los regios al no culminar con éxito gran campaña.
Y fue el equipo de la Comarca el causante de tal suceso que dejó honda herida en el equipo regio que hoy deberá estar buscando una revancha que incluso podría servirle para despegar después de un inicio titubeante en esta Apertura del 2012.
Para el equipo de casa los tres puntos en disputa serían igualmente el regreso a los buenos tiempos, y para ello Benjamín Galindo seguirá haciendo ajustes en una alineación que aún no acaba de agradarle porque no se han logrado los resultados esperados.
Las dudas las sigue teniendo en la zona defensiva y en la media cancha, pues la lesión de Osmar Mares y de Juan Pablo Rodríguez obligaron los ajustes. Afortunadamente El Chato está de regreso, no así Mares, que fue un caballito de batalla.
En Pumas la llegada de Mario Carrillo al timón no fue del todo bien recibida, no por falta de capacidad del técnico, sino por esas cosas raras que acompañan en ocasiones su quehacer, como el recurrir a brujas y chamanes en busca de buenos resultados. En fin, ojalá esta vez triunfe.
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