El beisbol acaba de tener una gran promoción, como ocurre cada año por estas fechas, al celebrarse los juegos de playoff de las Grandes Ligas, así como la fugaz Serie Mundial entre Gigantes de San Francisco y Tigres de Detroit, ganada en sólo cuatro partidos por los de California.
Antes de iniciarse el clásico de otoño, los aficionados hablaban de su gran favorito, los Tigres, por la forma en que habían estado jugando toda la campaña y que culminaron casi sin despeinarse barriendo y eliminando a los famosos Yanquis.
Pero Gigantes tenía muchos méritos, con un gran trabajo a la ofensiva y a la defensiva y con un pitcheo de lujo donde figura Sergio Romo, un descendiente de mexicanos considerado como uno de los más sobresalientes del momento.
Detroit quiso reaccionar en el cuarto juego cuando su gran estrella, el venezolano Miguel Cabrera, mandó la pelota al otro lado de la barda, pero ya era tarde pues aparecería de nuevo el poder ofensivo californiano para apagar las esperanzas rivales.
Marco Scutaro, que tuvo un mes fabuloso conectaría batazo oportuno para quitar dudas y en la misma casa de los Tigres coronar a su equipo, redondeando grandes actuaciones de gente como el venezolano Pablo Sandoval y de Gregor Blanco.
Por cierto, Tony LaRusa, que diera a Cardenales su último título, apareció como comentarista en canales de habla hispana, mostrando con su buen estilo y claridad que tiene futuro en la televisión por su dominio del idioma y sus vastos conocimientos de la rama.
mruelas@elsiglodetorreon.com.mx