No fueron los errores de Felipe Baloy los que influyeron anoche en la dolorosa derrota santista ante Monarcas, 2-0, dejándolo prácticamente eliminado, sino todos los errores cometidos por sus jugadores y por el cuerpo técnico, aferrado en sostener hasta el último momento a gente todavía verde.
Posiblemente estos jóvenes, como Cándido Ramírez y César Ibáñez, entre otros, con el tiempo lleguen a brillar, pero se abusó de ellos por ahora, aparte de que el equipo en algunos partidos fue una mala caricatura de lo que mostró la campaña anterior.
Durante toda la campaña insistimos en que Santos no tomaba su paso, no tenía el ritmo ni la cadencia que se cansó de enseñar en la campaña anterior, y gente que cobra bien no estuvo a la altura, como Darwin Quintero, Christian Suárez y otros. Y luego contrataciones que no funcionaron.
Claro que con esta derrota Santos aún no está eliminado, pero nos estamos refiriendo a lo que ha mostrado en el torneo regular, aceptando que la liguilla es otro torneo, pero se ve tan difícil que de un día para otro pueda mejorar.
A todo lo anterior agregue el futuro incierto que tiene el equipo, que nadie sabe en qué manos quedará, pues los nuevos dueños no han mostrado aún nada de sus planes. En fin, es una lástima que Santos, que ha tenido tan bonitas historias, esté hoy en mal momento.
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