Paola Espinosa es lanzada a la fosa de clavados por dos de sus entrenadores después de conseguir la medalla de plata en clavados sincronizados junto a Alejandra Orozco, la mexicana se dijo contenta por festejar su cumpleaños con una presea olímpica. (AP)
Les voy a platicar un poco de mi vida. Soy Paola Espinosa, clavadista. Soy de La Paz, Baja California Sur. Soy de una familia de deportistas, por parte de mi papá, ya que él y sus hermanos fueron nadadores. Siempre me inculcaron los deportes acuáticos, me empezaron a llevar a los gimnasios, a las albercas, porque no me aguantaban en mi casa -esa es la verdadporque era muy hiperactiva. Mi mamá no sabía qué hacer conmigo.
Todos los deportes me aburrían yme corrían por estar jugando en todos lados. El único deporte que me gustaba, por el miedo de subirme al trampolín o a la plataforma, eran los clavados. Recuerdo que mi primer clavado fue de la mano de mi hermana, así empecé en este deporte.
Mi primera competencia fue a los 7 años, en un evento llamado Talentos Deportivos, en el que te hacían pruebas de flexibilidad, “puntas”, parados muy sencillos. En esa competencia quedé en segundo lugar, pero cuando pasé por la medalla nome gustó.Recuerdo que cuando me dieron la medalla lloré mucho y le dije a mi mamá que no me gustó; entonces, me dijo que si no me había gustado, tenía que trabajar más fuerte para que en la próxima competencia fuera la número uno. Esas palabras semequedaron grabadas y así me dediqué de lleno a entrenar para llegar a ser la mejor y la número uno.
Recuerdo que en esa competencia lloraba porque yo quería lamedalla amarilla (la de oro, claro) y ahí fue cuando empecé a soñar en hacer “paraditos” perfectos. Ese era mi sueño.
Poco a poco fui subiendo de nivel. Primero, un clavado sencillo, luego uno de vueltas y más grandes los giros.
A los 11 años me invitaron a formar parte de la selección infantiljuvenil y tenía que irme sola a la Ciudad de México. Mis papás me preguntaron qué quería y les dije que sí quería irme; sin pensarlo, a los dos meses me fui y ellos me apoyaron.
Lo difícil de estar en una selección infantil-juvenil era estar lejos de mi familia. Siempre he sido una persona de casa, tengo una hermana mayor y al principio dije “qué bueno que ya no me voy a pelear con mi hermana”, pero despuésmedi cuenta de que me hacían mucha falta cuando había tenido un mal día, cuando me pegaba en el trampolín, en la plataforma, o cuando tenía gripa o simplemente extrañaba mi casa.
Muchas veces quise escuchar las palabras de “mañana será un día mejor” de mi mamá o mi papá, pero siempre era por teléfono. Nunca un abrazo, un apapacho.
Después salí a competir a un buen nivel y mi carrera se convirtió en un sueño familiar. Siempre quise ir a Juegos Olímpicos, los veía por la televisión y siempre quise estar en la plataforma de 10 metros, ponerme un traje bonito, hacer vueltas y giros.
Y ese momento llegó en Atenas 2004, a los 17 años.
Mis primeros Juegos Olímpicos llegaron muy rápido, antes de lo que imaginaba. Esos Juegos los había soñado toda mi vida, había trabajado mucho para estar ahí y creí que sería una gran fiesta, que los iba a gozar; siempre pensé en el uniforme de México, en la vuelta olímpica como se ve en la TV, pero no fueron lo que yo esperaba.
Tres meses antes de los Juegos me quitaron a mi entrenador por circunstancias ajenas a mí. Me hicieron entrenar con otra persona (con la que no me llevaba bien) unos dos días antes de los Juegos Olímpicos. Entrenábamos un clavado que en ese entonces solamente tres mujeres en el mundo lo hacían… y ahora soy la única que lo hace, que es el “tres y media vueltas de holandés”, un clavado que requiere de mucha fuerza, que solamente hacen los hombres y que, entrenándolo a mis 17 años, caí totalmente de panza en el agua. No sentí nada, no recuerdo bien, sólo sé que sentía caliente, que no pude salir de la alberca, que se aventaron mis compañeros por mí. El traje estaba pegado a la piel, tenía sangre, veía sangre, no podía respirar, los doctores llegaron yme pusieron hielo. Todo esto a dos días de los Juegos Olímpicos. Ese ha sido el peor golpe de mi vida, no sólo físico sino también emocional porque en ese entonces no tuve a nadie que me ayudara, tenía un entrenador al que no le importaba y fue por mí misma que pude vencer el miedo y salir adelante.
Llegué a los Juegos de Atenas entrenando con alguien al que no le importaba que me hubiera pegado, que eran mis primeros Olímpicos y no tuve el aliento para superarlo, así que me apoyé en uno de mis compañeros (Rommel Pacheco).
Competía en cuatro pruebas y en las cuatro logré ser finalista.
El entrenador mexicano en esos Juegos Olímpicos, en plena competencia, me corrió porque no le gustó que le ganara a su alumna. Entonces fue Rommel quien empezó a dirigirme en la competencia.
Me daba miedo tirar 10 metros, llevaba apenas un año tirando plataforma, pero aprendí mucho en estos Juegos, aprendí que en la vida misma nos vamos a encontrar muchas piedritas en el camino, muchos obstáculos porque así es la vida, pero el chiste es aprender de cada una de esas experiencias para no volver a caer.
Es bueno caer, y caerse muchas veces. Lo que no es bueno es tropezarse con la misma piedra, debemos apren-der de las que vamos saltando y que nos hicieron caer.
Después de Atenas 2004, a mi regreso estuve a punto de retirarme. La persona que evitó que lo hiciera fue mi actual entrenadora, Ma Jin. Ella se hizo cargo de nosotros. Al principio nos caíamos mal, ella no hablaba bien español y tuve que cambiar toda mi técnica.
Todo lo que me habían enseñado de chica estaba mal; con ella aprendí una nueva técnica, una nueva forma de hacer clavados y fue elmomento clave para demostrar que sí podía estar en la elite.
Al principio fue muy difícil, incluso en los Centroamericanos de 2006 quedé siempre en segundo, lo cual me causaba mucho enojo porque yo sabía que podía ser primera, pero no podía; en 2007 también en elMundial estuve muy cerca de una medalla y al final tampoco pude. Después comprendí que la preparación no solamente tenía que ser física, sino también mental, que tenía que saber controlar mi cuerpo conmimente, mis emociones, porque clavados es un deporte en el que debes estar muy tranquila, serena y concentrada para tirar una buena ejecución, para tener los movimientos exactos. No puedes tirar con exceso de adrenalina porque te pasas, así que comencé a trabajar mi mente.
En los Panamericanos me comenzó a ir bien, logré tres medallas de oro -algo que nunca se había logradoy fue el momento justo en el que sentí la conexión con mi entrenadora y una mayor madurez física y mental. También fue el momento de convencer a mucha gente que quería correr ami entrenadora porque ella llegó a sobresalir en un deporte en el que siempre habían figurado los mismos entrenadores.
Y nosotros éramos el grupo en el que nadie creía y al que querían dividir, al grado que mi entrenadora, Rommel y yo decidimos que si ella se regresaba a China, nosotros nos iríamos con ella.
Después llegó Beijing 2008. Eran unos Juegos muy esperados para mí, la posibilidad real de tener una medalla olímpica, de culminar todos mis sueños y objetivos.
Empezó la prueba de sincronizados, en la que no estábamos tan bien preparadas, pues apenas llevábamos un año tirando, pero salimos en un buen día, con buena sincronía y fue posible un buen resultado (bronce).
Tatiana (Ortiz) y yo soñamos con ver la bandera, nos sentimos muy contentas, sincronizamos bien, se dieron las cosas en ese momento para tener esa medalla de bronce. La verdad, cuando estuve parada en ese podio, ver a mi familia, a tanta gente, a la gente queme apoyaba y gritaba “¡México!”, fue una de las experiencias más bonitas de mi vida, que no cambiaría por nada.
Curiosidades
■ Caricatura Favorita: Cenicienta de Walt Disney
■ Razón por la que sus papás se mudaron a Baja California: Por el cambio de trabajo de su papá a La Paz y por salud, ya que la altura de la ciudad afectaba a su padre.
■ Ingresó a la escuela de talentos del Comité Olímpico Mexicano (COM) cuando tenía 11 años.
■ Le gustan los perros, ‘Silvia’ llegó en 2009; después vino ‘Teodoro’, que es otro perro pero ambos están en La Paz, porque no tiene tiempo de cuidarlos, aunque la dejaron tener un tiempo en la sede de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).
■ No se ha titulado, sigue estudiando en la Universidad Anáhuac México Sur la licenciatura en Ciencias de la Comunicación.
■ Es una niña muy coqueta, le gusta verse bien, arreglarse, y su mejor entretenimiento es un salón de belleza y el spa.
■ Duerme mucho, le gusta comer bien y su comida favorita son las almejas.
■ Escucha música de todos los géneros, aunque es fan de la banda El Récodo y de la música pop (Paulina Rubio, Shakira, Moderato, Aventura, etc.).
■ Mientras espera su turno en la competencia le gusta escuchar música.
■ Le gusta el cine, sobre todo de comedia y terror.