Algo ya huele raro en el convenio de desarrollo urbano que firmaron el gober Rubén Moreira y el alcalde Eduardo Olmos para, según esto, mejorar el trabajo de gobierno en temas como urbanismo, abasto de agua y transporte. El problema es que el acuerdo es un fantasma para los funcionarios que tienen algo que ver con él, pues ni el gober ni el alcalde se tomaron la molestia de informar de lo que se trata, ni siquiera porque le da influencia al Estado en la regulación de las áreas mencionadas, supuestamente con el argumento de homologar criterios entre municipios. El arquitecto del convenio fue el secretario de Gestión Urbana, Óscar Pimentel, que lo endosó al Municipio sin pedir permiso, y el Cabildo de Torreón lo aprobó sin leerlo, pues hasta ahora los regidores no tienen idea de lo que contiene.
Por otra parte, funcionarios municipales ya admitieron que no fueron notificados del convenio, de modo que los directores de Transporte, Luis Campos, y Urbanismo, Arturo Lozano, no saben cómo va a afectar sus departamentos. En el Simas tampoco saben de qué va el acuerdo que obliga al Municipio a buscar la autorización del Estado en la planeación y construcción de obras de agua y drenaje. Sin embargo, don Óscar, así como el gober Moreira, deberían echarle un ojo a lo que pasa cuando el Estado se mete a regular áreas que son responsabilidad municipal y para hacerlo no hay que mirar más allá que al otro lado del Nazas. Es de sobra conocido que en Durango el control del gobierno estatal en el transporte tiene a este servicio hecho un desastre, mientras que la Comisión Estatal de Aguas se ha dedicado a descomponer todo lo que tiene que ver con obras hidráulicas. Los malpensados comentan que el convenio es una forma de apretarle las tuercas a las administraciones municipales para que el Estado agarre más poder. Y los más malpensados ya dicen que tal intervención en asuntos municipales dará atractivas oportunidades de negocio. Si al menos informaran de qué se trata, los funcionarios estatales podrían eliminar las sospechas, pero eso no parece ser prioridad.
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Por cierto, hablando del tema de abasto de agua, es notable el contraste en la forma en que se ha manejado el problema de la eliminación de arsénico en ambos lados del Nazas. En La Laguna de Durango, el jefazo de la Comisión de Aguas del Estado, Miguel Calderón, apenas arrancó la instalación de los filtros en vivienda, más de medio año después de licitado el proyecto y dos meses después de que declarara que los filtros ya se habían instalado. Pero aunque don Miguel ya presume avances, es fecha que los organismos operadores del servicio de agua en Gómez Palacio, Lerdo, Mapimí y Tlahualilo, no se han enterado del programa ni han sido notificados del papel que jugarán en la supervisión de los filtros. Todo el proyecto ha sido manejado de forma oscura ante las protestas de grupos ciudadanos que se cansaron de señalar las fallas en el proyecto. Y aunque, según nuestros subagentes, las quejas llegaron a oídos del gober Jorge Herrera Caldera, desde la capital no se tomó ninguna medida. Por el contrario, ahora le dieron a don Miguel 50 millones de pesillos de recursos del Fondo Metropolitano para que se entretenga con sus proyectos hidráulicos, como la planta potabilizadora. Mientras esto sucede en Durango, en Torreón la administración municipal ya comienza a ver los primeros frutos de haber dejado en manos de los especialistas el sistema de filtración de agua y el Instituto Mexicano de Tecnologías del Agua ya reporta que el primer filtro instalado en una noria ya funciona de manera satisfactoria. De seguir en este carril, el Simas podría eliminar el arsénico en los pozos más contaminados este mismo año. A menos, claro, que alguien empiece a jugar chueco con el dinero.
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Los problemas en la Policía Estatal de Coahuila, que ahora depende de la resucitada Secretaría de Seguridad Pública, se acumulan, complicando el horizonte de la reforma de seguridad que quiere hacer el gober Rubén Moreira. Por un lado, se dice que el gober sigue entrampado con la selección del nuevo secretario de Seguridad, pues el nombramiento de Domingo González Favela se topó con dificultades tras la revelación de la red de protección criminal en la Fiscalía y no se ha encontrado un reemplazo adecuado. Pero el nombramiento es sólo uno de los problemas que enfrenta el aparato de seguridad estatal. Nuestros subagentes comentan que una docena de elementos del Grupo de Armas y Tácticas Especiales (los famosos GATEs) renunció hace unos días supuestamente porque no recibían su sueldo completo. Lo curioso es que los GATEs son la prueba que don Rubén ha presentado para afirmar que su gobierno sí combate a la delincuencia, y si ahora resulta que ni siquiera este grupo recibe el apoyo para su trabajo, poco se puede esperar del resto de la Policía Estatal. De hecho, los agujeros en esta corporación son tan evidentes que el Estado tuvo que agarrar a un grupo de agentes de la flamante Policía Metropolitana de La Laguna, para mandarlos a Piedras Negras. Hasta ahora no se sabe qué fueron a hacer a la frontera los policías que según esto se iban a dedicar a combatir el delito en la Comarca Lagunera. Pero seguramente no viajaron hasta allá a hacer “shopping” del otro lado, al menos no cuando reciben la mitad de su sueldo.
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En el arranque de las campañas, el que ya hizo olas a nivel nacional con uno de sus “spots” de campaña es el candidato del PAN al Senado por Coahuila, Luis Fernando Salazar. Resulta que el suspirante blanquiazul presentó un promocional en el que se muestran diferentes tipos de “castigo” a los que se portan mal con el dinero y se “pasan de lanza”. Con las tradicionales técnicas de la nalgada, el “reglazo”, el jabón en la boca y hasta el “bullying”, don Luis sugiere lo que deberían recibir los responsables de la deuda de Coahuila. El “spot” ya fue comentado en noticieros a nivel nacional y en redes sociales, pues al menos tiene la característica de ser creativo en un ambiente electoral en el que la propaganda electoral resulta bastante aburrida. El problema es que el mensaje de la violencia corporal refleja actitudes bastante arcaicas, por lo que seguramente el “spot” dará de qué hablar sobre las políticas educativas que don Luis quiere llevar al Senado. Por otra parte, nuestros subagentes dicen que en el PRI ya preparan el expediente contra el candidato, completo con grabaciones telefónicas, para meterle un calambre cuando se ofrezca.