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Verdades y Rumores

El Agente 007

Los cuatro ataques en dos semanas contra agentes de la Policía Federal en el hotel donde se hospedan frente a la Plaza de Armas reflejan el gran problema en el combate a la delincuencia en la Comarca Lagunera: los criminales están desatados porque nadie les ha elevado el costo de acciones tan descaradas. El primer ataque contra los muchachos de Genaro García Luna tuvo una respuesta tan contundente que los malandros se sintieron con la libertad de hacerlo otra vez a los tres días. Y otra vez la semana pasada y otra vez el lunes. La ausencia de detenidos significa que la reacción de los federales no ha tenido la fuerza suficiente para disuadir nuevos ataques, y si la Policía “estrella” del país está así de desprotegida, poco puede esperar el resto de la sociedad.

Hasta ahora la mayor consecuencia de esos desplantes ha sido cerrar calles y estrangular la ya de por sí deprimida actividad en el Centro de Torreón en la víspera de la principal temporada comercial del año. Nuestros subagentes comentan que un obstáculo a la respuesta de la Policía Federal es la nula comunicación entre los destacamentos que operan en Torreón y en Gómez Palacio a pesar de que se hospedan en el mismo lugar, y este vacío ha sido aprovechado por los grupos delictivos para dar sus golpes. Lo curioso es que, en otras partes del país, este tipo de provocaciones a la Policía Federal no había quedado sin respuesta. Hace un par de años una embestida similar de La Familia Michoacana contra federales fue respondida con tal fuerza que provocó la fragmentación y el declive del cártel. Pero en el caso lagunero los subagentes comentan que los federales traen la estrategia desordenada. Por un lado, el recelo con que el Ejército los ve y la falta de coordinación entre ambos ha provocado que el operativo Laguna Segura no entre a dar una respuesta a los ataques, fuera de poner más vigilancia en el Centro. Además, se dice que los federales andan fuera del radar de los jefazos en la Ciudad de México, porque don Genaro y sus huestes andan más ocupados viendo cómo se van a colocar el próximo sexenio.

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Con el gober Rubén Moreira visitando empresas en Europa, su fraterno antecesor Humberto Moreira reforzó su presencia en medios de comunicación con fuertes críticas, veladas y no tanto, al actual gobierno por el homicidio de su hijo José Eduardo. A la denuncia de supuestos “narco-empresarios” del carbón, don Humberto se fue de frente contra la Procuraduría estatal por el curso que han tomado las investigaciones del crimen. Hasta ahora, don Rubén ha optado por la prudencia en los comentarios para no hacer tan evidente la ruptura, pero algunos subordinados han enviado señales indicando que no se van a dejar. El secretario de la Función Pública, Jorge Verástegui, salió a recordar que existe una auditoría a la Promotora para el Desarrollo Minero, la entidad estatal que sirve como intermediario de los carboneros, que podría sacar a relucir el padrón de empresarios que hacían negocio con el Estado cuando don Humberto era gobernador, lo cual sugeriría que la existencia de mineros “traviesos” era conocida en el Palacio Rosa en el anterior sexenio. Como el Gobierno estatal ha presumido la clausura de pozos irregulares durante el último año, la sugerencia implícita es que si no hay infiltración del crimen en esta actividad, es gracias a esta administración y no de la pasada. La intención de parte del equipo de don Rubén es poner la carga de la prueba sobre el exgobernador antes de que sus acusaciones tomen un vuelo mayor. Sin embargo, la renovada presencia mediática de don Humberto es sólo una parte de la intensa “grilla” con el actual gobierno. Nuestros subagentes comentan que otro componente es una campaña en estaciones de radio afines al exgober contra funcionarios cercanos a don Rubén. Se dice que en Acuña ya la traen contra el secretario de Infraestructura y exalcalde Francisco Saracho, para evitar que meta las manos en la selección de candidato a la Presidencia Municipal, mientras que en la Urbe de Adobe la agarraron contra la jefa de la Oficina del Gobernador, María Esther Monsiváis. O sea que este pleito seguirá dando de qué hablar.

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Nuestros subagentes comentan que algunos funcionarios federales andan haciendo de las suyas en la delegación de la Secretaría de Desarrollo Social en Coahuila para cerrar con broche de oro el Año de Carranza (porque el de Hidalgo ya no alcanza). Se comenta que el delegado Eduardo Ortuño y el subdelegado Indalecio Guerra han metido a tanto aviador en la nómina que parece que quieren fundar una aerolínea. Se dice que al menos 20 personas han entrado a cobrar en la dependencia sin trabajar, pero usando para provecho personal equipo de la dependencia. Don Eduardo y don Indalecio son piezas en el equipo del diputado y primer compadre Guillermo Anaya y del senador Luis Fernando Salazar, que durante cinco años dominó esta delegación. Los subagentes dicen que también anda metido el exdelegado Marcelo Máynez, otro miembro de este grupo panista que duró apenas unos meses en el cargo por acusaciones similares sobre el uso político de programas de Sedesol. Al parecer el objetivo es incrustar aviadores en la delegación para que sobrevivan el cambio de gobierno, pues a los principales funcionarios les queda poco tiempo para gozar del presupuesto. Así podrían estirar la liga hasta el año que entra para usar la infraestructura de Sedesol en apoyo de candidatos panistas a las alcaldías. ¿Será?

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Mientras que la delincuencia anda suelta en Torreón, los muchachos de Adelaido Flores en la Policía municipal no se quedan atrás. Nuestros subagentes comentan que ha subido la incidencia de casos en los que agentes municipales intentan extorsionar, particularmente a jóvenes, por cualquier pretexto. También se dice que los escoltas del jefazo policiaco son muy dados a irrumpir en comercios con un despliegue de armas suficiente para causar ataques de pánico mientras hacen revisiones nomás por el gusto de dar lata. Por supuesto que si se entretienen en estos alardes de prepotencia no van a tener tiempo para combatir a los criminales que rondan por toda la ciudad robando y asaltando. Aunque esto no debe preocuparles mucho, pues a don Adelaido no le pareció importante que el promedio mensual de robos haya aumentado 30 por ciento en el último año porque dice que la gente se siente más segura. A lo mejor si le pregunta a los que se han topado con sus agentes la respuesta será otra.

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Los subagentes en los salones de primera clase en aeropuertos europeos reportan que el alcalde Eduardo Olmos ya viene de regreso al terruño luego de disfrutar del Viejo Continente, aunque dicen que traía cara de querer extender la gira. Y es que don Lalo regresará a su oficina al lado del hotel donde policías federales son atacados cada tercer día y a un panorama financiero que hace palidecer las broncas que vio en España. Para empezar, el tesorero Pablo Chávez Rossique andaba escarbando las arcas municipales para sacar los 11 millones que debe pagar a PASA para que no suspendan el servicio de limpieza. El hecho de que don Pablo sólo halló 9 millones en un cheque post fechado debe dar una idea de cómo andan las cuentas bancarias y borra cualquier esperanza de que le rasque más al erario para los pendientes que tiene con el DIF, que no puede ni pagar el teléfono, y con varias organizaciones sociales que no han recibido los apoyos prometidos. Aparte, don Lalo deberá hacer frente a algunos grupos empresariales que no están contentos con las alzas que el Municipio quiere recetar en impuestos para el año que entra. El alcalde se salvó de la polémica inicial porque andaba al otro lado del mundo, pero esas broncas le esperan apenas se siente en su escritorio.

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