Zuloaga contó siempre con Don Santiago Vidaurri gobernador en ese tiempo de Nuevo León y Coahuila, que con su gran fuerza apoyó a Don Leonardo y que a través de Domingo Cajen, español y conservador incendiaron las casas del rancho de los solicitantes y aprehendieron a varios de ellos enviándolos presos a Monterrey.
El golpe de Cajen, no desmoralizó a los matamorenses y éstos enviaron una comisión a la Ciudad de México que solicitara directamente del Presidente de la República Don Benito Juárez, la justicia que Vidaurri les había negado.
Posteriormente, Don Leonardo armó un grupo de sus hombres al mando de Pablo Mier; 180 individuos que se situaron cerca del poblado para atacarlos. Los matamorenses no sólo resistieron este ataque, contraatacaron y tomaron prisioneros al propio Mier y a sus oficiales y los pasaron por las armas. Terco Zuloaga, formó un nuevo grupo de 200 hombres los que envió contra Matamoros al mando de Juan Fierro, Aurelio Lobaton y Anacleto Morales, todos de Parras de la Fuente y organizados para seguir la persecución contra los campesinos.
Las presiones de Vidaurri seguían y se trataba de engañar a Juárez, acusando a los laguneros de bandidos y enemigos del supremo gobierno del país, y el general Pedro Hinojosa, al frente de una fuerza que se dijo era de mil hombres trató de pacificar La Laguna, pues se consideraba que esta comarca según la versión de Vidaurri y Zuloaga constituía un centro de rebeldía en contra del gobierno de Juárez.
En 1863, los campesinos se acercaron al gobierno y éste, considerando que no es justo, ni conveniente que un pueblo se perjudique por el interés de un particular resolvió que el problema se sometiese a la decisión de los tribunales, respetándose entre tanto la posesión que tenían los de Matamoros.
Precisaba Don Benito Juárez que en caso de un fallo negativo para los colonos de la Vega de Marrufo, el gobierno indemnizaría al Sr. Zuloaga para que los campesinos siguieran en poder de las tierras cuya posesión legal reclamaban.
En Viesca lugar en el que fecha un documento el 28 de agosto de 1864; sitio en el que un numeroso grupo de laguneros capitaneados por Don Jesús González Herrera, lo recibe y Juárez, percibe su calor humano y entusiasmo y siente la fe que en ellos despierta, sin titubear da el acuerdo histórico que establece el cuadro de Matamoros, al disponer que se tomen las tierras necesarias y que de momento se fijaron en 18 sitios de ganado mayor para crear 352 lotes de 113 hectáreas, 16 áreas y 28 centiarias (40 mil hectáreas), para cada una de las 352 familias, que al mantenerse en pugna con el hacendado Zuloaga, secundaron con entusiasmo las luchas de los liberales y apoyaban en esos días a la república en contra del imperio.
En el mismo decreto, se concedió a los matamorenses, el derecho de usar las aguas del río Aguanaval para regar sus tierras y después encontrándose el señor Juárez en la hacienda de La Loma, de paso para la Noria de Pedriceña, el 13 de septiembre de ese mismo año, 1864 amplió ese derecho a los matamorenses autorizándolos para que las aguas que del río Nazas se derivaran entonces hacia las tierras de Matamoros, por la llamada Vega del Caracol, tomaran las necesarias para completar el riego de sus parcelas.
Así culminó uno de los primeros reclamos justos a la posesión de la tierra en la Comarca Lagunera.
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