"El exceso de leyes corrompe
A la república."
Tácito
Un diputado del PRI impulsa una nueva medida para violar los derechos de los ciudadanos. David Ricardo Sánchez Guevara ha presentado una iniciativa, la cual está siendo estudiada en la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados, que haría obligatorio el voto para los ciudadanos mexicanos.
En una entrevista para Notimex publicada en El Universal el diputado priista afirma que el voto voluntario debilita el sistema de representación política, vuelve irresponsable a los ciudadanos, eleva el abstencionismo, provoca cuestionamientos a los elegidos y genera inestabilidad. Otros argumentos del legislador tienen que ver con los costos electorales. Si las elecciones de 2009 costaron 20,887 millones de pesos, y el 55.39 por ciento de la población se abstuvo de votar, el costo por sufragio fue de 346.88 pesos. Pero si se hubiera obligado a votar a los 77.81 millones en el padrón, ¡el costo por voto habría caído a 153.84 pesos! ¿Qué le parece a usted esta ingeniosa manera de bajar el costo de las elecciones?
Algunos países, como Argentina, mantienen el voto obligatorio como resabio de sus tiempos autoritarios, pero la mayoría de los países con tradición democrática, como Estados Unidos, Canadá, Francia y el Reino Unido, cuentan con sistemas de sufragio voluntario. Países como Austria, que en un pasado fascista asumieron el voto obligatorio, abrieron las puertas al sufragio voluntario cuando el país alcanzó la vida democrática. Quizá la excepción más notable es Australia, que tiene un sistema de voto obligatorio pese a ser un país cabalmente democrático.
En el caso de México hacer obligatorio el voto, y castigar a los ciudadanos por no sufragar, sería absolutamente inaceptable. Los argumentos que presenta el diputado priista no demuestran más que el creciente distanciamiento de la clase política y la población mexicana. Ésta es una distancia real que ha sido creada por los políticos y por la legislación electoral. Pretender zanjarla obligando a la gente a votar no sólo es injusto sino perverso.
Los mexicanos se han alejado de las urnas porque perciben a los políticos como personajes corruptos dedicados solamente a su beneficio personal. Los políticos han responsabilizado siempre a los medios de comunicación de esta actitud. Ésta es una de las razones por las que con la ley electoral de 2007 prohibieron la compra de tiempos de radio y televisión para expresar ideas políticas. Sin embargo, a pesar de que la clase política tiene ahora tiempos enormes en los medios, cuyos costos no tiene que cubrir, el desprecio con el que los ciudadanos ven a los políticos en vez de disminuir ha aumentado.
Pretender que el costo del voto disminuye por obligar a la gente a votar es un ejemplo de la lógica política tan lamentada por los ciudadanos. El sofisma es claro desde cualquier punto de vista. Amenazar a los ciudadanos para que voten no bajará en un centavo el costo extravagante de los procesos electorales en nuestro país.
La abstención es una expresión legítima de una decisión política. Obligar a los ciudadanos a votar es una medida inaceptable en una sociedad democrática. Si los políticos llegan a aprobar esta medida fascista, yo y muchos millones de mexicanos estaremos esperando a la policía electoral nos detenga y llene las cárceles del país de presos de conciencia. Mejor sería, de hecho, promulgar una ley que obligara a los legisladores a cumplir con sus responsabilidades.
Pese a lo que muchos predijeron, las declaraciones en la Feria del Libro de Guadalajara y las críticas en redes sociales no le han quitado preferencias a Enrique Peña Nieto. Una encuesta de BGC publicada en Excélsior da al PRI y a sus aliados 50 por ciento de las preferencias del voto contra 26 por ciento del PAN y 24 de los partidos de izquierda. Otra de Parametría, publicada en El Sol de México, coloca al PRI en 49 por ciento, al PAN en 28 y a la izquierda en 23.
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