¿Cómo será la vida dentro de unos cincuenta años? Es una respuesta difícil de contestar, máxime que todos los avances científicos y tecnológicos han rebasado las expectativas que teníamos.
Ejemplo: la comunicación mundial lograda en instantes era algo impensable, aunque con grandes expectativas y hoy es una realidad. El teléfono celular o la televisión por La Internet, era cosas de cienciaficción y la idea nos divertía por la creatividad de sus autores.
Las alternativas con tratamientos médicos a enfermedades "incurables", quedaban en el campo de la ilusión; actualmente casi todos los cánceres son tratables.
Aún así, el futuro puede pronosticarse con cierta certidumbre en casi todos los casos, esperando que hayamos solucionado los retos de calidad de vida e igualdad. Ser positivista, incluye la concepción de un mundo que, por conveniencia de todos, será más cuidado y equilibrado en relación al trato, en biología y ambiente.
Ante todo, considerar que en cincuenta años seremos 9,000 millones de humanos y deberemos contar con recursos suficientes para las necesidades básicas. Hoy día, pensamos en situaciones dramáticas, incluidas guerras de exterminio, pero olvidamos el gran potencial humano para sobrevivir.
Desde luego que las grandes potencias tendrán que llegar a acuerdos de colaboración. Ser positivista, es calcular que más allá de la conciencia global, participarán las conveniencias y la sobrevivencia de sus poblaciones. Comprenderán que somos un sistema con comunicantes; que tarde o temprano, lo que afecta a unos recae en otros. Recuerde el "efecto mariposa".
Sin duda, la energía deberá ser obtenida más eficientemente y menos contaminante; la solar está muy avanzada y, aunque falte hacerla costeable, seguramente será una excelente alternativa al problema energético.
El buen uso de recursos naturales no contaminantes, caso de la energía eólica, solar o por combustión de metano, generará un ambiente más sano, en beneficio de la salud de todos y, seguramente, la potencialización en producción, incluidos los alimentos. Según algunos científicos, entre ellos Michio Kaku, investigador norteamericano de origen oriental, un segundo de energía solar-no contaminante- es equivalente a mil veces la cantidad con petróleo.
Los grupos de líderes mundiales, reunidos anualmente, empiezan a comprender lo advertido por los expertos de la ONU. Le recomiendo una película llamada: "Durmiendo con un extraño", trata inteligentemente el tema.
Si 9,000 millones le parecen muchos humanos, piense en los recursos alimenticios de los mares y así no le parecerán tantos; la producción de energía "limpia" indudablemente restará importancia al concepto de "sobrepoblación mundial" con las urgencias de alimentos; el problema es su distribución. ¿Lo había pensado así?
Seguramente usted conoce el desarrollo de construcciones urbanas en países como Dubai; verticales, construidas en islotes artificiales con diseños sofisticados, que incluyen tecnologías que optimizan espacio, servicios y energéticos. Esas ciudades ya existen y será cuestión de tiempo para que desborden en todo el mundo.
El equipamiento personal irá más allá de la comunicación satelital e inalámbrica; incluirán detectores de descompensaciones en salud; por cuestiones internas -infartos, o diabetes- o externas-terremotos o congestionamientos de tráfico-. Los resultados se medirán en calidad de vida.
Hay quienes están investigando energías alternativas, como transformar hidrógeno en helio, que podría suplir al uso de la radiación solar.
La medicina irá más allá de lo conocido actualmente -hasta hace unas cuantas decenas de años vivíamos con una curativa, rehabilitadora, luego preventiva y estamos iniciando la de enseñanza-; entonces, la genética, inmunológica y de trasplantes serán comunes. Recuerde que actualmente cambiamos corazones, hígados, riñones o pulmones. En el futuro se repondrán los dañados.
No olvide las nuevas posibilidades de controles de fertilidad, más allá de procrear hijos entre parejas estériles; pronto podremos tener hijos o hijas con particularidades físicas definidas. El Shock del Futuro, de AlvinToffler, lo preveía hace cincuenta años. -http://html.rincondelvago.com/el-shock-del-futuro_alvin-toffler.html-.
La religión persistirá con gran participación laica, incluyendo mejores interpretaciones de las enseñanzas de Jesús y profetas, en base al amor y no al temor. Las evidencias las encontramos en los cambios de actitud de religiosos, que lentamente reconocen que hay mejores formas de alcanzar la fe; lo que vemos ahora es el principio del cambio, así como la mayor oscuridad es preludio del amanecer.
El fin del mal uso negativo del conocimiento humano llegará; la razón llevará a los líderes de países poderosos a ponerse de acuerdo. A los débiles, como el nuestro, los rescatarán por propia conveniencia, aunque posiblemente nos intervendrán para acabar con corrupción, injusticia, abusos de poder, etc.
Desde luego que no podemos descartar el negativismo y posibilidad de que algún loco dañe al planeta amenazándonos con la extensión, pero las posibilidades son menores al imponerse pensamiento positivista.
Tal vez éste le parezca un "Diálogo utópico", pero las posibilidades que le escribo son reales; piense que de no ser así, tampoco habrá de qué preocuparse. ¿No le parece?
ydarwich@ual.mx