Cae de avión.Antonio Domínguez cayó de un avión de entrenamiento de la SSP-DF.
Eufemio Álvarez, Antonio Domínguez, José de Jesús González, Maurino Larios, Eliseo Modesto, Juan Ignacio Ramírez y Juan Venancio Silva tienen algo en común: todos en su momento, y a través de su trabajo -algunos como policías y otros como bomberos-, cumplieron con una misión civil de la que se sienten orgullosos a pesar de haber adquirido en este proceso una discapacidad total y permanente.
También coinciden en que a partir de su discapacidad han enfrentado continuamente la falta de oportunidades en el mercado laboral.
Hoy, cada uno de ellos es integrante del Programa de Apoyo Económico a Policías Preventivos con Discapacidad Permanente, que beneficia a 337 elementos que estuvieron adscritos a la Policía Preventiva de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, a la Policía Bancaria e Industrial del Distrito Federal o al Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México.
Este programa es operado y ejecutado por dos instancias gubernamentales: el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF-DF) y la Caja de Previsión de la Policía Preventiva (Caprepol). Tiene como propósito otorgar asistencia social a personas con discapacidad permanente pensionados de la Caprepol, siempre que su jubilación sea inferior a los 5 mil 900 pesos. En 2012 se benefició a un total de 334 policías preventivos.
La cantidad promedio que se les asigna a los beneficiarios es de mil 229 pesos; esto va desde los 127 pesos hasta los 2 mil 368 pesos, dependiendo del monto de la pensión de la Caprepol. La cantidad que se les asigna es variable, hasta ajustarse al tope de dos salarios mínimos vigentes en el Distrito Federal.
Es importante mencionar que el apoyo que proporciona el programa es compensatorio, personal e intransferible, y no es transmisible por herencia. La integración del padrón de beneficiarios se revisa y se actualiza año tras año: la Caprepol realiza dos revistas de supervivencia por año, para saber si el pensionado está activo o en baja.
"El presupuesto autorizado a este programa para el ejercicio fiscal 2013, es de 5 millones de pesos para atender una meta física anual de 337 policías preventivos con discapacidad permanente, que en su momento dieron todo por la Ciudad y debemos retribuir su heroica labor otorgándoles una asistencia social efectiva que les permita llevar una mejor calidad de vida, siempre y cuando presenten, entre otros requisitos, un certificado de discapacidad expedido por el Sector Salud", comenta a EL UNIVERSAL Gamaliel Martínez Pacheco, director general del DIF-DF.
"Lo considero un programa relevante, desde su arranque en 2001, pues es icono de lo que significa el agradecimiento y reconocimiento a los héroes de nuestra Ciudad", enfatiza.
Antonio, Maurino, Eliseo, José de Jesús, Eufemio, Juan Venancio y Juan Ignacio tienen algo más en común: ninguno de ellos obtiene una pensión que supere los 2 mil 800 pesos mensuales por parte de la Caprepol, de modo que el apoyo que reciben del DIF-DF les es, a su decir, imprescindible para vivir.
CAE DESDE MIL 160 METROS DE ALTURA
El oficial primero, Antonio Domínguez estaba por graduarse como subteniente en la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal. Subió a un avión, junto con seis de sus alumnos; estaban en prácticas. Cada uno de ellos se arrojó al vacío y Antonio, su instructor, fue el último en hacerlo, tal como lo marcan las normas del paracaidismo. Su paracaídas no se abrió, y el segundo (el de repuesto) se enredó con el primero.
"Fue el minuto más largo de mi vida. Recuerdo que mientras descendía iba pidiendo perdón. Perdón por mis errores. Tenía 27 años, tres hijos y estaba casado. Permanecí en el hospital por tres años, en recuperación", rememora.
El diagnóstico indicaba estallamiento de vísceras, costillas, columna y cráneo fracturados, y las piernas destrozadas. Actualmente, Antonio Domínguez Cabrera camina con mucha dificultad, recibe 2 mil 300 pesos mensuales por parte de la Caprepol y 2 mil 300 pesos al mes a través del Programa de Apoyo Económico a Policías Preventivos con Discapacidad Permanente.
Vive en casa propia y sus tres hijos ya ejercen sus profesiones: Rodrigo es contador público, Joaquín es ingeniero textil por la UNAM, y Juan Antonio es técnico en computación y radiotécnico. Antonio ha buscado trabajo como experto en seguridad, aún sin éxito.
UNA EXPLOSIÓN CAMBIÓ SU VIDA
El incendio se registró en Santa Martha Acatitla. Franti León Brito trabajaba en la estación de bomberos de Iztapalapa y tenía 33 años de edad. La conflagración ocurrió en una maderería clandestina cuando el tanque de gas estacionario de la fábrica estalló. "Sin decir adiós, todo explotó, y desperté ya en el hospital ocho días después, sin mis piernas. Al verme amputado volví a perder el conocimiento por una semana más".
Lo que siguió para Franti fueron más de cinco operaciones, en las que todos sus compañeros bomberos colaboraban en la donación de sangre. "En ese momento, y por su apoyo, sentí que éramos una familia, la familia del Heroico Cuerpo de Bomberos", dice.
Hoy, y desde hace 17 años, Franti labora en la Estación Central de Bomberos del Distrito Federal, actualmente en mantenimiento y reparación de computadoras. "De vez en cuando me subo a la unidad de bomberos, junto con mis compañeros, para recordar viejos tiempos. Ésta continúa siendo mi pasión".
AHORA SUS HIJAS SON POLICíAS
Juan Venancio fue atropellado en la avenida Colonia del Valle, eran las 10 de la mañana, era policía preventivo y defendía a una mujer de un asalto. En la persecución subió a una motocicleta y un automóvil lo arrolló. Tuvo fractura múltiple del fémur, tibia y peroné. Permaneció dos años en el hospital y en proceso de rehabilitación.
Muestra orgulloso y lleva consigo a todas partes su credencial de pensionado. Es la número 2 mil 663. Sus tres hijas son policías de la Academia. "Ellas, como yo, saben que nuestra misión es, ha sido y siempre será servirle a nuestro prójimo en toda circunstancia", asegura.