Sólo cenizas . Las tres fincas de madera que servían de viviendas para la familia Díaz fueron consumidas en minutos por un incendio que se registró ayer sábado antes de las siete de la mañana.
En cuestión de minutos el patrimonio de la familia Díaz en Torreón fue destruido por un incendio ocurrido ayer sábado por la mañana.
Miguel Díaz, jefe de la familia, se encontraba durmiendo junto con su esposa, tres hijos y su suegra en tres fincas de la colonia Nueva Laguna Norte de Torreón cuando inició el fuego.
Cerca de las 06:50 horas la más pequeña de sus hijas corrió hasta la cama de Miguel para indicarle que algo en su cuarto "se estaba quemando", de inmediato el hombre despertó a los demás miembros y les alertó para que salieran de los jacales de inmediato.
"Corrimos rápido, no tuvimos tiempo de agarrar nada y cuando menos acordamos ya estaba toda la lumbre bien fuerte... ya no nos quedó nada, ni zapatos, ni ropa, ni lugar para dormir. No sé lo que vamos a hacer ahora", dijo Miguel, mientras consolaba a su esposa.
Minutos después de las siete de la mañana llegaron los bomberos, elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal y también de Protección Civil al domicilio ubicado entre las calles "K"y Jesús Ceniceros del sector.
Sin embargo, poco pudieron hacer por rescatar las viviendas y pertenencias de la familia Díaz, el sitio se encontraba totalmente destruido y nadie había resultado lesionado, pues alcanzaron a escapar de las llamas.
'PURA DESESPERACIÓN'
La señora María de Díaz, madre de la familia, dijo que el incendio pudo haberse evitado si hubieran contado con al menos alguna toma de agua cerca.
Desde hace quince años llegaron a ese punto de la colonia Nueva Laguna Norte, poco a poco fueron armando sus viviendas con materiales como el cartón, maderas y plásticos para los techos.
Durante todo ese tiempo nunca tuvieron baños, agua o pavimento, únicamente compraban garrafones o conseguían el líquido cargando botes de otras tomas.
"Tan siquiera le hubiéramos echado agua a tinazos mientras llegaban los bomberos, pero aquí no hay agua, era pura desesperación de ver todo lo que se nos estaba quemando y no podíamos hacer nada", aseguró la señora.
Las autoridades dieron a conocer que ninguno de los miembros de la familia Díaz sufrió quemaduras o fue intoxicado por el humo, únicamente se consumieron los tres jacales de madera, varios kilogramos de ropa, colchones de espuma, muebles y también falleció un cerdo que se encontraba en un corral cercano.
Tampoco resultaron afectados otros terrenos o viviendas aledañas a las de la familia Díaz.
La misma dirección de Protección Civil realizará los peritajes correspondientes en el sitio para identificar las causas del incendio.
"Mientras vamos a pedirle a una tía que nos deje quedarnos en su casa, lo bueno fue que no le pasó nada a mis hijos... pero si ya teníamos poquito, pues ahorita sí nos quedamos sin nada, pura madera quemada", dice Miguel Díaz, mientras señala el terreno donde solía tener su vivienda.