La fiesta deportiva en el Estadio de la Revolución comenzó con la presentación de ambas escuadras, Santos y Vaqueros Laguna, a este tradicional partido que se celebra cada año en la Comarca Lagunera.
En un juego marcado por la cordialidad, el disfrute y la diversión deportiva, Vaqueros y Santos Laguna ofrecieron una tarde-noche de diversión a los aficionados que se dieron cita ayer en el Estadio de la Revolución, donde se efectuó una edición más del ya tradicional juego de "Estrellas Unidas de Corazón", donde se enfrentan los dos equipos profesionales de La Laguna, que aunque practican distintas disciplinas deportivas, se hermanan en la solidaridad para con los necesitados de la Comarca Lagunera.
Más de seis mil entusiastas aficionados acudieron al llamado para apoyar a sus dos equipos favoritos y al programa "Por una Mejor Sonrisa", que en esta ocasión, a través del Club Rotario Torreón Campestre, donará la totalidad de lo recaudado en la taquilla a "Vida Centro de Salud Mental", y a la "Casa de la Madre Lola", ambas instituciones dedicadas a apoyar a personas, en su mayoría adultos mayores, que sufren padecimientos cerebrales. Aunque en la pizarra los beisbolistas ganaron por 2-1, los espectadores dejaron de lado el score y disfrutaron cada momento, incluso cuando se presentó un apagón general en el estadio, que interrumpió el juego cuando se desarrollaba la tercera entrada. Ante la falla eléctrica, los aficionados sacaron sus teléfonos celulares para encender sus propias luces y hacer su fiesta moviendo sus aparatos de un lado a otro.
Los primeros en ser presentados ya en el terreno de juego fueron los luchadores que acudieron al evento, gladiadores locales que arrancaron aplausos, al ser la lucha libre un deporte que goza de gran popularidad en la región. Luego de presentar a los grupos de animación y las botargas de las diferentes marcas patrocinadoras, así como las mascotas de los equipos, fueron presentados uno a uno los jugadores de ambas escuadras, siendo los más ovacionados Oswaldo Sánchez, Darwin Quintero, Felipe Baloy y en especial Oribe Peralta por los santistas, mientras que por los peloteros, los mayores aplausos se escucharon al desfilar el cubano Miranda, Morejón, Ramón Ramírez, Iván Araujo, el lanzador Brian Baker, el manager Orlando Sánchez y los más sonoros fueron para el veracruzano Santiago González.
Santos inició con Quintero como segunda base y primer bate, Juan Pablo Rodríguez cubriendo primera base, Felipe Baloy en el jardín derecho, Mario "El Loco" Cárdenas en el campo corto, Peralta en la tercera base, Néstor Calderón en el jardín izquierdo, Eduardo Herrera en el central y Rafa Figueroa como catcher, teniendo como lanzador al capitán Oswaldo Sánchez. Por Laguna, con todos los peloteros bateando del lado contrario del que lo hacen de forma habitual, iniciaron Araujo en las paradas cortas, Diego Madero en el left field, Ramón Ramírez en segunda, Miranda en tercera, Hernando Arredondo en el prado derecho, Santiago en la inicial, Gilberto Galaviz en el jardín central y Salomé Barojas como bateador designado, mientras que el pitcher abridor fue Oswaldo Morejón.
El primer lanzamiento fue un strike de Oswaldo a Araujo, cantado por el umpire principal, Alejandro Soto, anotador oficial de Vaqueros Laguna, quien fue acompañado por el cronista Héctor Pimentel como juez de la primera base, y del stringer Víctor Castillo, como umpire de la tercera almohadilla. Aunque Diego Madero dio el primer hit del juego, fue capturado en el "tira tira", y posteriormente Oswaldo logró colgar el cero. "El Chato" Rodríguez dio el primer imparable para los Guerreros, pero también fue atrapado entre las bases.
Gael Sandoval lanzó la segunda entrada sin aceptar carrera, y en el cierre, el pitcher Francisco Villegas entró a cubrir la segunda base, donde evitó la carrera de la quiniela con un gran lance, provocando que todos sus compañeros entraran al terreno de juego a festejar. Los naranjas consiguieron sus 2 carreras en la apertura del tercer inning, ante el pitcheo de Pedro Caixinha, quien confesó que jugó beisbol por primera vez en su vida. Con corredor en segunda, vino un doblete a lo profundo del central, remolcando la primera carrera, y en el tiro de regreso al cuadro, la pelota terminó en el dug out local, con lo que se anotó una más.
En el intermedio se desarrolló un show canino que arrancó los aplausos del respetable. Y en el cierre, tras el apagón que duró cerca de 10 minutos, Santos consiguió su anotación, y cuando amenazaban para empatar, un mal corrido de bases derivó en jugada de doble play, decretándose el final del juego debido a que ya sobrepasaban las 10 de la noche, hora estipulada para finalizar las acciones. Los equipos posaron juntos para la fotografía del recuerdo, y así recibir el aplauso de los aficionados. Todavía al final, Iván Araujo tomó el micrófono y cantó algunas canciones con la ayuda del sonido local, dándole cierre de "karaoke" a la fiesta.
MIL
personas acudieron ayer a presenciar el partido benéfico entre Santos y Vaqueros Laguna.