El mexicano Jonathan dos Santos (derecha) estuvo en el desfile. (EFE)
Barcelona, vigente campeón de Liga, celebró ayer el título con una rúa en autobús descapotable que ha teñido de azulgrana las calles de la capital catalana ante medio millón de personas, según cifras de la Guardia Urbana.
La plantilla azulgrana había insistido en las últimas semanas en que quería "dar valor" a la Liga conquistada, la vigésimo segunda del club catalán en toda su historia, y, visto el despliegue festivo, la plantilla demostró valorar por todo lo alto dicho logro.
La cuarta Liga en los últimos cinco años se festejó con una auténtica discoteca móvil comandada por los vigentes campeones, que recorrió las principales arterias de la ciudad ante miles de aficionados entregados.
La rúa estuvo formada con tres autobuses descapotables, el primero de ellos con la plantilla del Barça femenino, también campeonas de Liga este año; el segundo, con el equipo de Tito Vilanova; y el tercero y último, con un grupo de música que puso al recorrido azulgrana el ritmo de una sonora batucada.
Tres horas tardó en recorrer la comitiva el trayecto entre el World Trade Center, situado en el puerto barcelonés, y la Plaça del Doctor Ignasi Barraquer, no muy lejos de un Camp Nou que esta vez no acogió el cenit del festejo, que se aplazará hasta el final del próximo Barça-Valladolid de Liga.
A las 18:30 horas arrancó la rúa al borde del mar, con algunos jugadores con la euforia -y el estado etílico, en algunos casos- disparada por las nubes. Con el título de Liga en la cabecera del autobús empezó el recorrido que a punto estuvo de empezar con un guiño cómico del destino, cuando Piqué, con el trofeo en sus manos, a punto estuvo de emular el trágico destino de Sergio Ramos.
Con el título elevado en las manos, el central fue advertido 'in extremis' por sus compañeros, cuando pasaban bajo una plataforma del puerto justo sobre sus cabezas. Por suerte, la desgracia, y las bromas que hubiera acarreado, se evitaron providencialmente.
Tito Vilanova, que esta vez sustituyó el pañuelo de su cuello por una bandera azulgrana anudada, no se separó de Jordi Roura y Aureli Altimira, y fue uno de los más coreados. Iniesta y Xavi, los más tranquilos.
"Esto es brutal. No tengo palabras", admitía el manchego.
MIL
Personas estuvieron presentes ayer en el desfile del campeón de España.