Señoras y señores, a pesar de que hay gente que le gustaría que hubiera violencia en Pumas-América en el Azteca mañana, a pesar de frases, a pesar de que Christian Benítez se sienta estrella -podrá serlo en el América, pero las Águilas han tenido mejores que él-, a pesar de todo eso, me parece inteligente que alguien, no sé si un patrocinador o alguien con buenas intenciones, llamara a la no violencia de cara al partido.
Tanto jugadores como técnicos se juntaron, estaba el "Piojo", Torres Servín, Romagnoli y Muñoz exhortando a los aficionados que asistan al estadio a que disfruten sin dar paso a la violencia.
Imagínense ustedes, 20:00 horas, Estadio Azteca, de por sí no es un área muy iluminada; 75-80 mil espectadores, corre el alcohol, el cobijo de las sombras, se convierte en una cueva del terror. ¿Usted quiere eso? ¿Usted deja que su hijo vaya al partido y resulta que lo detienen, le pasa algo y le pegan? No, no queremos eso, no queremos violencia, que ya bastante hemos tenido en años anteriores y a principios del torneo.
Que es un Clásico, que no se quieren los equipos, está bien, pero en la cancha. Arriba hay que controlar al máximo, dividir a las aficiones, una autoridad seria que gestione e imponga respeto. Policía, Fuerza montada a caballo, debe haber todo tipo de vigilancia porque no falta un loco o unos locos que se empiecen a golpear o tiren una bengala e inicien la violencia dentro del inmueble, que es muy grande y a veces incontrolable.
Si Pumas y América no se llevan bien desde hace mucho, perfecto, es un juego de futbol y no pasa de ahí. No se llevan bien porque se enfrentan constantemente a los 14, 15, 16, 17 años y hasta que llegan a profesionales. A los aficionados no se les debe olvidar que es un simple partido, gane quien gane. Si gana América no pasa nada, si gana Pumas tampoco, seguirán peleando por la Liguilla. Ni los del América son estrellas, las estrellas están en Europa. Benítez no se parece a Falcao, a Cristiano y mucho menos a Messi. Pero usted dígame si Jesús Molina, Paul Aguilar, Miguel Layún o Juan Carlos Medina son estrellas, porque si es así, las verdaderas estrellas de este deporte son de otra galaxia.
Fue muy desafortunada la aparición del ecuatoriano en un periódico y el presidente del América, Ricardo Peláez, debería estar atento a eso y reaccionar rápido, llamarle la atención y ser severo. Pero no, lo primero es ganar para decirle al jefe "ganamos los Clásicos, estamos a punto de clasificar". Eso es lo de menos, es como si el Bayern estuviera pensando en cazar y romperle las piernas a Messi. Las comparaciones son odiosas, pero el América-Pumas es un partido local, peleado, cerrado, con carácter, pero no pasa de ahí.
Ojalá sea un partido tranquilo, que se peguen el "Canelo" y Trout.
jrfernandez@reforma.com