¿Incidentes independientes o trama común? El país vive un severo reajuste, el regreso de PRI polarizó a los antipriistas que los hay y muy radicales, tanto en la izquierda y la derecha. La derrota del PAN después de un triste desfile de divisiones entre calderonistas, tradicionalistas y otros hirió a ese partido. Los seguidores de Vázquez Mota argumentan que la traicionaron, que desde la presidencia le jugaron las contras, que le escatimaron recursos. No son señalamientos menores, incluso antes de la postulación panista y ante el desmoronamiento del candidato de Calderón se corrió la voz de que el propio presidente coqueteaba con la idea de un candidato externo, todo para que no fuera Vázquez Mota.
En el PRD la crisis tampoco es menor, una vez definida la separación de AMLO -hoy en un intrigante silencio- la dirigencia caminó hacia la moderación, hacia el centro que tanto se ha reclamado. Pero la principal figura de ese centro moderno, Ebrard, está hoy fuera del juego. La redefinición de la dirigencia del PRD cruza por el Pacto que es para el antipriismo de todos los signos ideológicos una traición. La gestión de Peña Nieto nace con actos en la capital de una violencia inaudita. Una vez más el débil profesionalismo de las policías lleva a la comisión de errores graves. Ni están todos los que son, ni son todos los que están. La nueva violencia se anunció hace cinco meses, no hay engaño.
En esas estábamos, sin una radiografía precisa del fenómeno, cuando se presentan dos acciones profundas cuyo impacto hoy podríamos estar enfrentando.
A toda acción hay una reacción, la primera fue la reforma educativa y la aprehensión de la líder magisterial que sacudió un enorme andamiaje institucional; la segunda el profundo, pero silencioso, cambio de estrategia de seguridad y comunicación del Gobierno federal cuyos beneficios empiezan a tener registro, tanto el número de delitos cometidos, como en la percepción y en las denuncias contra miembros de las Fuerzas Armadas ante la CNDH. Pero del otro lado hay perdedores. Son muchos los brotes violentos, cada uno tiene su especificidad: UACM; CCH, guardias comunitarias que en cuestión de días pululan en Guerrero, Michoacán, Oaxaca; toma de autopistas por una súbita agrupación de maestros que se opone a la reforma educativa; toma del Congreso de Guerrero, destrozo de las instalaciones de los tres partidos políticos, UNAM, UAM. ¿Incidentes independientes o trama común?
La Rectoría de la UNAM se ha convertido en un símbolo nacional de descontrol de la autoridad, ahora cae en manos de unos cuantos delincuentes. Cinco rectores se inconforman y exigen que la autoridad respalde las denuncias de hechos presentadas por el Rector Narro. Una vez más la UNAM se queda sola, en el vacío. Tomas de Rectoría hemos visto muchas, de delincuentes y de movimientos radicales, pero la modalidad de este caso preocupa: no muestran sus rostros. Los líderes estudiantiles daban la cara. Los maestros disidentes también están embozados. Las dudas son válidas, en todos los actos pareciera haber un contenido social de realidad y un ingrediente artificial. Comunidades desesperadas por la inseguridad, es real. ¿Narcomenudistas afectados en la capital? Grupos de autodefensa de generación espontánea y miles de armas, raro. Dónde las consiguieron, por baratas que sean campesinos pobres difícilmente pueden sufragarlas. Conseguirlas de golpe en el mercado nacional no es sencillo. ¿Entraron de fuera?
Resistencia a la reforma educativa, real. La evaluación exhibe y presiona y la posible pérdida de una plaza, de una canonjía vitalicia debe doler mucho. Pero, por qué ocultar la cara y cometer ilícitos muy graves que se pagan con cárcel. Es un riesgo mayor. Por qué no se repitió el exitoso operativo en la Autopista del Sol.
Será acaso que la autoridad tiene información de infiltraciones que buscan sangre. Desafían al Estado o al régimen o a ambos. El déficit de autoridad heredado por la gestión es de tal magnitud que es imposible reestablecerlo de la noche a la mañana. Hay un acuerdo cada día más generalizado de que la ruta es ésa, reestablecer la autoridad donde está sea desafiada, en la capital de la república, en entidades gobernadas por opositores al PRI o priistas, en la UNAM, en la UAM, en las autopistas. Pero ahora hay un agravante, las agresiones no han sido contra un actor en específico sino en contra de instituciones del Estado, contra todos los partidos, congresos, autoridades locales y federales y contra instituciones insignia de la nación, todo a la vez.
¿Incidentes independientes o trama común? Todo en semanas. Alguien incita a los radicales y todos los días les da combustible en alimentos, armas, pertrechos y financiamiento. Maquiavelo preguntaría quién sale ganando. El Estado requiere hoy mucha inteligencia, profesionalismo y cero ingenuidad. Que el PRI y Peña en pleno inicio se manchen con sangre, que los partidos se desmoronen, la paz pasa por nosotros o por mí. Son conjeturas.