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Crecen con joyería 'prehispánica'

ACTUALMENTE LA EMPRESA GENERA 40 EMPLEOS DIRECTOS

Consolidan. Alberto Rojas Calvo logró en 1985 consolidar el negocio de su madre y abuela bajo el nombre de Oro de Monte Albán.

Consolidan. Alberto Rojas Calvo logró en 1985 consolidar el negocio de su madre y abuela bajo el nombre de Oro de Monte Albán.

EL UNIVERSAL

Empresa mexicana se dedica desde hace cuatro generaciones a diseñar y vender joyería en plata y oro, y cuenta una diversa gama de productos originales hechos por manos de artesanos oaxaqueños.

Todo empezó en 1947, en el estado de Oaxaca, donde la señora Rosa Quevedo, en colaboración con su hija Teresa Calvo, abrió al público la primera tienda dedicada a la venta de joyería.

Con espíritu emprendedor y las ganas de sacar adelante a su familia, la señora Rosa y su hija establecieron su primera tienda llamada Joyería Rosita. Pusieron en marcha un taller propio donde elaboraban joyería de filigrana.

Alberto Enrique Rojas Calvo, director general de Oro de Monte Albán, contó que poco a poco su madre y abuela empezaron a crear fama entre la población.

Recordó que el 9 de enero de 1932 el arqueólogo mexicano Alfonso Caso realizó el mayor descubrimiento de joyas prehispánicas conocido como "El Tesoro de la Tumba número 7", el cual consiste en una variedad de joyas realizadas en plata, oro, cobre, hueso y piedras preciosas.

En esa época, su abuela ayudó al arqueólogo a descubrir en qué consistían las piezas; empezó a realizar reproducciones de tumba 7 para venderlas en su tienda.

En 1963, Teresa Calvo decidió independizarse y poner su propio negocio bajo el nombre de Joyería Tere, en ese año el mercado de la joyería en Oaxaca empezó a crecer, a él se sumaron otras familias que vieron en la joyería un modo sustentable de vida.

A los 12 años de edad, Alberto Rojas le empezó a tomar gusto al negocio de su familia, ya que creció bajo un matriarcado el cual le enseñó a salir adelante y luchar por sus sueños. Al cumplir la mayoría de edad, Alberto viajó hacia la Ciudad de México con el objetivo de estudiar la carrera de Administración de Empresas.

En 1975, con su título profesional en mano regresó al estado que lo vio nacer y ahí el negocio de su madre enfrentaba una crisis por una "pésima" administración. Al ver todos los conflictos a los que su madre se enfrentaba decidió establecerse y tomar las riendas de la empresa.

Recordó que en ese año el kilo de oro estaba en 12 mil pesos; bajo el mandato del presidente Luis Echeverría llegó la primera devaluación del oro donde su precio superó los 18 mil pesos, hoy el costo es de 700 mil pesos por kilogramo.

"Ese fue el primer obstáculo por el que me enfrenté, y me cuestioné ¿y ahora qué hago? si eso no me lo enseñaron en la escuela", dijo. Con ello, se derivó un incremento en el costo de la materia prima y mano de obra, pero aseguró que esos problemas le ayudaron a fortalecerse.

En ese año y para poder comprar los insumos necesarios para la fabricación de las joyas optó por tomar un crédito bancario a largo plazo con una institución que confió en ellos.

En 1985 formó la empresa Oro de Monte Albán, consolidó lo que su abuela y madre forjaron desde 1975, "tenemos un estilo propio, calidad a nivel internacional, implementamos un sistema de gestión", dijo el empresario.

Desde el inicio de Oro de Monte Albán su principal objetivo fue darse a conocer en el mercado internacional, por ello aseguró que cumplen con altos estándares de calidad, ya que desea mostrarle al mundo un orgullo nacional y cultural.

Al paso de los años, dijo que se dieron cuenta que son los únicos que quedan en el mercado y muchas empresas tuvieron que cerrar porque no supieron cómo enfrentar las devaluaciones del oro.

En el estado de Oaxaca hoy en día existen en el mercado alrededor de 30 joyerías, de las cuales cuatro son del empresario.

Aseguró que su competencia no maneja el estilo y calidad en sus piezas. Reveló que cuentan con diseños propios y una alianza con diseñadores a nivel internacional como Daniel Espinosa, Oscar Figueroa y Francisco Sánchez.

Su hija Iliana Rojas desarrolló una colección contemporánea donde incorporó el trabajo de maestros que hacían el alebrije con diseños en plata.

Son la única empresa que cuenta con la autorización del Museo Nacional de Antropología e Historia para fabricar y vender los diseños de la Tumba 7.

La compañía impulsa a los jóvenes del estado a conocer a fondo el negocio, les enseña a fabricar las piezas, ya que el objetivo que persiguen es que esta tradición sea generacional.

Su taller brinda alrededor de 40 empleos, y el empresario manifestó que muchos de sus empleados son personas que empezaron con él desde 1985 y que ahora involucran a sus hijos o nietos para continuar con el legado y herencia cultural.

La planta productiva le permite fabricar alrededor de 20 kilos anuales de oro y todas las piezas son hechas a mano.

Los precios de sus creaciones van desde los 300 pesos hasta los 70 mil pesos, cuentan con cuatro colecciones: prehispánica, filigrana, colonial y de autor. Las personas que desean adquirir una de esas piezas tendrán la seguridad de llevar a casa una joya por arriba de los 14 quilates.

En el exterior las valoran

Estamos acostumbrados a ver en los tianguis y algunos otros mercados ya establecidos de artesanías en la Ciudad de México y quizá también en otros lugares, los puestos que exhiben el trabajo de artesanos mexicanos.

Sin embargo, en la mayoría de estos espacios, se muestran productos que no son el reflejo de la verdadera maestría de los artistas de nuestro país.

Algunos son resultado de una actividad que se realiza en serie y sin intención de cambiar un patrón que representa el "cliché" de lo que se asume la artesanía.

Por otro lado, y afortunadamente, también se pueden encontrar artesanías que son el resultado de la verdadera habilidad creativa e innovadora de los artesanos.

Sólo tiene uno que buscar un poco para encontrarlos. Estos trabajos se manifiestan en prendas de vestir, juguetes, muebles, pinturas, y cualquier manifestación que refleja la sensibilidad y creatividad de las personas que se dedican a este tipo de arte.

Uno puede constatar lo único de la creación artística, pues no se expresa diferente en estas artesanías que muestran la herencia cultural de la ascendencia del artista.

Se pueden encontrar verdaderas obras de arte que han encontrado el camino a mercados en el extranjero, donde es verdaderamente apreciada la labor artística del artesano mexicano.

En sus obras se despliega una minuciosidad, cuidado de los detalles, aunado con la habilidad correspondiente en la costura de ropa, en el tallado y pintado de madera, en el grabado, esculpido y demás manifestaciones que los separan de la producción en masa.

En algunos casos se ha sabido de los abusos que comenten los representantes o intermediarios de estos productos, que logran colocarlos en espacios de exhibición y venta que logran precios que no tienen relación con lo que se ha pagado por el trabajo al artista.

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Escrito en: joyería Oro de Monte Albán

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