Sí se puede. Mujeres comparten el maltrato del que fueron víctimas y llaman a romper el silencio.
Salir del círculo de la violencia no es fácil. Son infinidad de obstáculos los que una mujer vence al romper el silencio para liberarse de una vida llena de violencia. Sin embargo sí se puede.
Dos ejemplos son el de Rosa María y el de Clara, mujeres valientes que lograron salir de la violencia ejercida por sus parejas y que como parte del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer, comparten su experiencia.
EN EL ÚLTIMO SUSPIRO
sería el final, que era la última vez que los vería”. — ROSA MARÍA, Víctima de violencia
Con el cuchillo en el cuello y sus dos pequeños hijos frente a ella, Rosa María pensó que no tendría otra oportunidad.
"Cada día pensaba que iba a ser diferente, pero eso nunca sucedió. Un día sentí, con un cuchillo en mi cuello y mis hijos presentes, que sería el final, que era la última vez que los vería, pero las súplicas de mi pequeña que tan sólo tenía 4 años, salvaron mi vida. Eso fue lo último, no sé si tarde o a tiempo, pero decidí romper esas cadenas.
Me había acostumbrado a vivir bajo la prepotencia y los golpes porque me parecía injusto destruir el hogar de mis hijos. Era tanto mi miedo de huir de esa prisión, que me acostumbré a vivir con marcas en mi cuerpo y en mi corazón. Me alejé de mi familia y amigas, lo único que me mantenía de pie eran mis hijos.
Sé que la mano de Dios no me dejó. Llegué hasta los tribunales por mi bien y el de mis hijos. Ya han pasado años y hay cicatrices en mi corazón difíciles de borrar, pero ahora soy más fuerte, he sacado a mis hijos adelante y lo he hecho con amor, tanto como he podido.
A veces no entiendo por qué aguanté tanto".
Rosa María vive en Estados Unidos y volvió a rehacer su vida al lado de un hombre que la quiere y la respeta.
ENTRE CUATRO PAREDES
escapar mi hijo y yo. A mí me daba mucho miedo”. — CLARA, Víctima de violencia
Clara vivió 13 años casi sin salir a la calle por temor a su marido.
"Él era muy agresivo y no me dejaba salir. Cuando se iba me encerraba con candado, decía que nos íbamos a escapar mi hijo y yo, a mí me daba mucho miedo, era violento. Con él perdí dos hijos porque no se detenía ni cuando estaba embarazada.
Un día tuve que ir a una junta en la escuela y me tardé más de lo que él me permitió. Me dio mucho miedo y decidí no regresar. Pedí ayuda en un Centro Comunitario del DIF y esperé a mi hijo a que saliera de la escuela. Al salir mi niño le dije que ya no íbamos a regresar a casa y estuvo de acuerdo porque a él también lo maltrataba. En el DIF primero me dijeron que si teníamos con quien quedarnos y les dije que con una hija, pero en poco tiempo nos encontró. Entonces me mandaron a un refugio y mi vida cambió.
Cuando estuve en el refugio me sentí muy bien, porque se me hacían tan buenas gentes, sentía que no lo merecía, que era indigna de que me dieran un buen trato, pero ahí me ensañaron a quererme, a darme cuenta que soy una mujer muy valiosa y que sí puedo salir adelante"
Actualmente Clara se dedica a la costura y tiene un proyecto para iniciar su propio negocio.