Despertarse una mañana con la novedad de que la hija de uno ha sido acusada de secuestradora y se encuentra presa en la cárcel de un país lejano; tiene que ser una terrible pesadilla. "No puede ser, nuestra hija no", dirían incrédulos los padres de Florence. ¿Pero qué andaba haciendo la niña en aquel país tan peligroso? Al enterarse de que su hija en complicidad con el novio habían sido encontrados en el lugar del crimen y reconocidos por las víctimas quienes declararon que era ella, la extranjera, quien los alimentaba y los vigilaba; los padres que siempre recuperamos la inocencia que nuestros hijos van perdiendo; habrán pensado: ¡Pero qué gente más perversa! ¿Cómo pueden inculpar a una niña tan blanca como Blanca Nieves? Debe ser porque es un país de salvajes, de gente cuyas instituciones son corruptas e ineficientes y así lo vamos a gritar frente a cualquier micrófono que nos pongan enfrente. Lo gritaremos a la prensa, en la televisión y en los oídos de los presidentes hasta dejarlos sordos. Denunciaremos, pagaremos los mejores abogados. Nos iremos a lo más alto, ministros, jueces, lo que sea, pero nuestra inocente criatura no va a quedar en la apestosa cárcel de un país del tercer mundo".
Para los padres de Florence hubiera sido imposible ver las cosas de otro modo. Tratándose de una hija yo misma hubiera hecho lo mismo. En cuanto a la siniestra Policía con Genaro García Luna a la cabeza; la oportunidad de lucirse no tenía desperdicio. Había secuestrador, secuestrados y hasta una joven francesita novia e indudable cómplice. El plato estaba servido, sólo hacían falta unas horas para prepararlo como Dios manda y deslumbrarnos con una magnífica película de acción. "Pero y los Derechos Humanos y el traductor al que tiene derecho la franchute ¿qué?", pudo haber preguntado un subordinado sólo para recibir de su jefe por respuesta: "Yo los derechos de esta pin... güera me los paso por el arco del triunfo". '"Tons' qué mi jefe; cerramos la filmación con una voz de fondo que pregunte algo así como ¿Y usted qué piensa de la Policía mexicana, somos o no somos unos chin..?". "Noombre, tampoco hay que exagerar", pudo haber respondido Don Genaro.
En cuanto a los custodios allá en Santa Martha Acatitla es muy posible que atusándose los bigotes al ver a la francesita comentaran: "Órale, carne de importación".
Por su parte, Nicolás Sarkozy, aún presidente de Francia y en busca de la reelección, no podía desaprovechar la oportunidad de pararse el cuello exaltando el legendario orgullo galo al hacer suya la causa y liderar la pública defensa de una ciudadana francesa encarcelada "arbitrariamente" en México. Sarkozy y Calderón intercambiaron llamadas sin llegar a ningún acuerdo. Ni lo hubo ni tenía por qué haberlo puesto que el juicio de Florence correspondía al ámbito de la Suprema Corte de Justicia y de ningún modo a la voluntad de dos presidentes.
Mientras tanto y para que cada uno mantuviera su imagen intacta, se canceló el Año de México en Francia y las relaciones diplomáticas entre los dos países quedaron sensiblemente dañadas. Para los abogados defensores de Florence Cassez condenada a 60 años de prisión; la escenificación de su captura orquestada por García Luna, fue el elemento definitorio para exigir la anulación del juicio. Pero como nada es para siempre, llegó la alternancia y los nuevos presidentes de Francia y México tampoco quisieron desaprovechar la oportunidad de lucirse ofreciendo a los medios una reconciliación diplomática en vivo y a todo color. Imagino (ante la falta de toda lógica en la abrupta excarcelación de una persona juzgada y encontrada culpable imaginar y especular es lo único que nos queda) que después de un tupido intercambio de sonrisas, llamadas, tú firmale aquí, tú fírmale allá, y algún dinerillo en los bolsillos indicados; hubo consenso y fue así que protegida con chaleco salvavidas y del brazo de su padre, la seño Cassez; abandonó la prisión para dirigirse más que de prisa al aeropuerto de donde voló a su país para ser recibida por el presidente Hollande -quien por la debacle provocada por sus erráticas medidas económicas anda ahora muy necesitado de la aprobación pública- la acogió como "Heroína de una causa noble" .
Después de los abrazos y besos con que se sella todo final feliz, Hollande le aseguró a Florence: "Usted es bienvenida en este país". Si los reciben tan bien podríamos mandarles algunos más. Por su parte, ante la prensa francesa Florece agradeció su liberación al presidente Peña Nieto. ¿Cómo? ¿Entonces la Ley de víctimas nos es más que es una farsa? ¿Y el Señor García Luna? Bien gracias. Ahora a los ciudadanos del diario sólo nos queda la vergüenza y el miedo. Lo que no puedo ni imaginar es cómo se sentirán las víctimas ante todo este beso francés.
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