LOS MEXICANOS, Aunque nos duela, no tenemos, es más, nunca hemos tenido, una tradición o cultura democrática. Nuestros antepasados históricos, los pueblos indígenas que habitaban y dominaban el Valle de México, eran culturas teocráticas autoritarias. Aquellos pueblos no tenían el más mínimo asomo democrático en su forma de gobierno. Los emperadores o tlatoanis eran venerados como dioses, a ellos no se les podía ni ver a los ojos bajo pena de muerte. De esos antecedentes venimos.
LOS ESPAÑOLES que conquistar a nuestros pueblos nativos, tampoco hacían malos quesos en aquello de la democracia. Regidos por un emperador intocable y bajo las reglas demoniacas de la Santa Inquisición, nos implantaron durante trescientos años su mismo sistema autoritario y dictatorial de gobierno.
NUESTROS GESTORES De la Independencia tampoco hablaron de democracia. Salidos casi todos de los curatos del Bajío o de los regimientos realistas, no concebían un sistema democrático, es más, no lo conocían.
LOGRADA LA INDEPENDENCIA Bajo las bases en un sistema de república federal éste nunca funcionó, ni podría haber funcionado nunca con una población dispersa, analfabeta y dividida en terribles castas o clases sociales.
ELLO ORIGINÓ Las interminables guerras intestinas por acceder al poder que padeció el país durante todo el siglo XIX. A ello se debe el surgimiento de los Iturbide, López de Santa Anna, Paredes, Bustamante, los Porfirio Díaz, los Victorianos Huerta etc.
TAMBIÉN A LO MISMO Se debió la invasión que sufrió México por el ejército norteamericano y la pérdida de los territorios de Texas, Nuevo México, Arizona, Colorado, la Alta California y parte de Oregón, esto por decir lo menos. También a nuestra falta de formación democrática es imputable la intervención francesa y el establecimiento del imperio de Maximiliano de Habsburgo.
HA SIDO SIEMPRE Nuestra falta de formación democrática lo que nos llevó a ese terrible estado de cosas, en donde no podía subsistir ningún gobernante, sin la permanente amenaza de ser derrocado o asesinado por el que le seguía en el escalafón de mando. Era aquello tan peligroso para los presidentes en funciones, que finalmente se abolió el cargo de vicepresidente.
SE PUEDE ASEGURAR Que en toda la larga historia de este país, no fue sino hasta la elección de don Francisco I. Madero como presidente de México, que brilló por un instante y a plenitud la democracia entre nosotros.
TODAS ESTAS Reflexiones vienen hoy a la memoria del escritor con motivo de las pasadas elecciones del 7 de julio, en donde estuvieron involucrados más de 30 millones de mexicanos en 14 estados del país. En ellas participaron decenas de partidos políticos, algunos serios, otro verdaderamente "patito"; sin embargo la ciudadanía hizo uso de su sufragio. Que hubo abstencionismo, sí; pero antes no votaba ningún mexicano. Que hubo incidentes, también; pero antes ni incidentes había; Que hubo impugnaciones, sí; pero antes no había ni qué impugnar. Hoy por lo menos y después de 400 años empezamos a tener elecciones creíbles. Quizás las más caras del mundo, pues el IFE federal y los estatales devoran millones de pesos, pero elecciones al fin; No tenemos más democracia que ésta y en donde el gran negocio económico ha resultado para los partidos políticos y su dirigencia.
DEMOCRACIA NUNCA Antes la habíamos tenido. Estamos en camino de perfeccionarla y aunque será muy difícil institucionalizarla en un país con millones de pobres cuyo voto puede ser cooptado por un bulto de cemento o una despensa de alimentos, hemos avanzado y así deberemos continuar para que algún día tengamos el sistema democrático que todos queremos.
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