Seguirán igual. Los legisladores no tendrán seguridad extraordinaria, aseguran.
Los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados, Ernesto Cordero y Francisco Arroyo rechazaron que vayan a incrementar las medidas de seguridad a los legisladores después de que se conociera acerca de un plan que se fraguó para asesinar a los legisladores federales Ricardo y David Monreal Dávila.
Cordero Arroyo pidió esperar a que concluyan las investigaciones y consideró que son hechos aislados porque no tienen ninguna evidencia de que haya alguna amenaza sistemática hacia la integridad de los senadores.
Entrevistado en la clausura del IV Foro de líderes parlamentarios del G20, el también coordinador de la bancada panista rechazó que se vaya a elevar las medidas de seguridad en el nuevo recinto legislativo del Senado de la República.
"Yo no tengo ninguna evidencia de que haya alguna amenaza sistemática hacia la integridad física de los senadores, por lo cual, no incrementaremos las medidas de seguridad y seguiremos como hasta ahora, yo creo que somos mexicanos y lo que más nos preocupa es que todas las familias mexicanas tengan seguridad, eso es lo que nos preocupa", afirmó el panista.
En tanto, el presidente de la Cámara de Diputados, Francisco Arroyo Vieyra, dijo que en San Lázaro tienen protocolos de seguridad y existe un balance y equilibrio.
Afirmó que la Cámara de Diputados es la casa del pueblo y seguirán permitiendo la entrada, siempre y cuando alguien se haga responsable de los que ingresen.