Académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana y expertos en protección civil dudan de la explicación ofrecida por la Procuraduría General de la República respecto a que la causa de la explosión en el edificio B2 del Complejo Administrativo de Petróleos Mexicanos se debe a una acumulación de gas, probablemente de metano.
Guillermo Garduño, experto en seguridad, dijo al diario La Jornada que "basta conocer las propiedades de dicho gas para descartar que se trate de la causa. Lo único que podemos afirmar sin mayor dificultad es que no se trata de gas metano; no sabemos qué sustancia es, pero ese gas, no".
Argumentó además que en el edificio "no hubo flamazo; si el gas metano hubiera sido la causa se hubiera producido un incendio monumental; la humareda producida hubiera sido enorme y las víctimas hubieran ardido, pero ningún herido está quemado".
Bajo esas tesis, para Garduño las explicaciones ofrecidas por la PGR "terminan siendo una ofensa para la inteligencia de cualquiera" ya que "más que respuestas, dejan muchas, pero muchas dudas".
Por su parte, Raúl Lugo Leyte, investigador de la división de Ciencias Básicas e Ingeniería de la unidad Iztapalapa de la UAM, rechazó la idea de que el gas pudiera haberse acumulado sin que nadie se hubiera dado cuenta y explicó que "podemos estimar que para una explosión de esa magnitud debió concentrarse demasiado gas, y eso tarda varios meses".
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