Espectáculo. El Ballet de Monterrey representó la historia de este clásico, el cual se realizó ayer en el Teatro Nazas.
Con una gran producción, el Ballet de Monterrey se presentó ayer, en el Teatro Nazas con la puesta en escena del ballet navideño "El Cascanueces".
Con un dominio de la técnica que hacía notar el profesionalismo de los bailarines, la compañía representó la historia de este clásico, que se estrenó por primera vez en 1892, con la música del compositor Pyotr Ilyich Tchaikovsky.
Realizando un constante cambio de escenografía, el ballet fue recreando uno a uno los ambientes donde se vivía la celebración de la Navidad, que terminó por convertirse en el sueño de Clarita, la protagonista de la historia.
Al comienzo, los personajes hacían gala de sus movimientos en la fiesta donde la niña y su familia festejaban esta milenaria tradición. Después, su padrino Drosselmeyer, comenzó a repartir los regalos entre los niños, quienes emocionados los recibían entre saltos, giros y un notable despliegue de la técnica.
El Teatro Nazas lucía lleno. Cientos de familias llegaron puntuales a ocupar sus lugares para disfrutar del espectáculo dancístico. Entre la concurrencia se podía observar un gran número de niños, quienes se mostraban muy atentos, dada la gran cantidad de elementos que despertaban su interés, como los colores y formas de la escenografía, el cambio de telones o los ratones comandados por el Rey Ratón del cuento, que atrajeron las risas de los pequeños.
De un momento a otro, el humo y las luces hicieron aparecer a El Cascanueces, quien encabezaba una batalla en contra de los ratones. Caballos, espadas, capas, cañones y cascos se hicieron presentes durante la lucha, en la que El Cascanueces se debatía para defender a Clarita de los siniestros ratones.
Terminado el caos, su padrino, Drosselmeyer, transforma a El Cascanueces en un príncipe que lleva a Clarita a conocer el Mundo de las Nieves. Los elementos coreográficos transportaron a los asistentes a un mundo fantástico, donde el Rey y la Reina de las Nieves deleitaron con movimientos precisos. Los bailarines de la compañía regia demostraron con gracia la belleza de este clásico, donde lugares como el País de las Golosinas o personajes como el Hada de Azúcar, se hicieron posibles sobre el escenario.
En la segunda parte de la obra, después de un breve intermedio, Clarita y el Príncipe fueron testigos de un desfile de golosinas procedentes de diversas partes del mundo, que iban presentando su baile, donde los saltos y la maestría de los personajes formaron parte del número.
Ante la expectación de los asistentes, apareció Mamá Bombón, con un pomposo vestido del que salieron un montón de pequeños bailarines. Acto seguido, llegó el Vals de las Flores, entre coloridos vestidos y los aplausos del público, que no perdía oportunidad de hacer notar su gusto por la representación.
Finalmente, después del gran baile grupal, Clarita despertó de su sueño y los asistentes agradecieron el espectáculo con aplausos sin pausas, mientras el elenco se despedía.
Más de mil asistentes.
⇒ 137 personajes en escena.
⇒ El Cascanueces es un ballet ruso dividido en dos actos.
⇒ Se contó con la asistencia de un numeroso público infantil.
⇒ Más de cuarenta bailarines integran el elenco de este ballet.
⇒ Se presentaron dos funciones, a las 4:00 de la tarde y 8:00 de la noche.