Bienvenida. El ministro francés de Asuntos Exteriores, Laurent Fabius (dcha), da la bienvenida al secretario de Estado de EU., John Kerry, a su llegada al Ministerio de Exteriores galo en París, Francia.
Los servicios secretos estadounidenses no sólo interceptaron decenas de millones de comunicaciones emitidas en Francia, sino que espiaron las embajadas francesas en Washington y Nueva York, publicó "Le Monde".
El periódico francés citó documentos de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA) en los que se detallan los métodos y los dispositivos electrónicos para vigilar las legaciones diplomáticas francesas.
Uno de ellos, fechado el 10 de septiembre de 2010 y calificado de secreto por la NSA, incluye códigos y acrónimos para ayudar a sus agentes, y pone en evidencia el funcionamiento del programa GENIE sobre la implantación a distancia de dispositivos de escucha en los ordenadores.
En esa nota se menciona la vigilancia de la Embajada francesa en Washington, identificada con el código de "Wabash", y la representación francesa ante la ONU en Nueva York, con el de "Blackfoot".
Los servicios secretos precisan allí diferentes técnicas de recopilación de información: "Highlands" para el pirateo de ordenadores a distancia o "Vagrant" para captar los contenidos de las pantallas. Otro documento de agosto de 2010 procedente de la dirección de información electrónica de la NSA cuenta cómo las informaciones sustraídas a las cancillerías extranjeras, y en particular a Francia, tuvieron un papel importante en el voto el 9 de junio de ese año por el Consejo de Seguridad de la ONU de una resolución que imponía más sanciones a Irán por su programa nuclear.
De acuerdo con el análisis de la agencia, esa operación fue un "éxito silencioso que ayudó a diseñar la política exterior de Estados Unidos". En esa línea, la entonces embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Susan Rice, afirmó que "eso (le) ayudó a revelar las posiciones sobre las sanciones y nos permitió conservar un avance en las negociaciones".
"Le Monde", remitiendo a los dossieres sustraídos por el exagente de la NSA Edward Snowden, había dado cuenta ayer del carácter "masivo" del espionaje estadounidense de las comunicaciones emitidas en Francia.
España indaga posible espionaje
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, admitió ayer que España investiga si las comunicaciones de sus ciudadanos fueron espiadas por Estados Unidos, aunque aseguró que no tiene "constancia de que se haya producido ese espionaje".
Explicó que desde este verano está esperando una "respuesta" de la Embajada de Estados Unidos sobre el asunto, ya que cuando el semanario alemán Der Spiegel informó en agosto de que España estaba entre los países que podía haber sido espiado, se convocó a consultas al agregado de Negocios de la Embajada, en ausencia del embajador.
Además, García-Margallo dijo que en cuanto se produjo la primera noticia sobre este asunto, el secretario de Estado en Washington trasladó la "preocupación" del Gobierno por la posibilidad de que ciudadanos españoles hubiesen podido ser espiados.