Comentario sobre la función del docente
Pronto se festejará en nuestro país el “Día del Maestro”; tarea que continuamente es comentada por muchos especialistas, padres de familia, críticos, funcionarios de la educación, etcétera.
Las palabras que vierten muchos de ellos son desde su muy particular punto de vista o sentir de ese momento y en diferentes circunstancias. Mucho se ha señalado el papel que el docente desempeña en el aula, que no trabaja, que hace muchos puentes, que llega tarde, no instruye bien a los alumnos, entre otros.
Quiero decirles que tengo más de tres décadas de servicio en el nivel medio superior y que inicié en diversas actividades administrativas a la par que cursé estudios universitarios.
Posteriormente me incorporé como docente, hecho que me ha dado muchas satisfacciones; asimismo quiero decirles que cuando entro a un aula y veo las caras de mis alumnos, éstas son desde tristeza, alegría, llanto, miedo, problemas familiares y muchas otras emociones y sentimientos encontrados.
No es grato saber que muchos de mis alumnos faltan a sus clases por no contar con recursos económicos suficientes, por problemas propios de su adolescencia (violencia en el noviazgo, amigos con diferentes objetivos, inseguridad, padres divorciados, etcétera).
Quiero ahora citar lo siguiente: ¿cuáles son las mejores palabras para hacer que mis alumnos se sientan bien después de que me comentan que han sufrido abuso sexual, que ella está embarazada y que ni sus papás ni él lo saben, que están siendo presionados para consumir enervantes, que su papá o mamá les “hacen gane” con el novio o novia que tienen, que alguno de sus padres a altas horas de la noche decide que ella o él mejor se vayan de la casa pues son una carga, que algunas jovencitas deciden tener un hijo para sentirse queridas, que la comunicación entre padres-hijos sólo está en el papel y la realidad es otra, que todavía hay padres que seleccionan la profesión que sus hijos han de estudiar, es ésta la realidad de nuestro sistema educativo.
¿Creen ustedes que los alumnos asistan a clases y aprendan conocimientos que les permitan acceder a un mundo mejor, con toda la carga emocional que traen?
Varios de ellos hacen su mejor esfuerzo con la esperanza de un futuro mejor.
Gracias por sus atenciones y quiero aclarar que envío lo anterior pues cada año se entrevistan a maestros, especialistas, etcétera., y tal parece que la sociedad se empeña en denigrar la tarea del maestro.
Como en toda actividad laboral, hay quienes hacen lo suficiente y otros que aman su profesión.
Quiero cerrar diciéndoles, “los maestros sembramos en tierra árida o en fértil y es seguro que no veamos la flor ni el fruto”.
Lupita Rentería.