Una verdadera Reforma Política
Aprovechando que estamos en tiempos de reformas, vayamos sobre una Reforma Política que regule a los políticos y en general a todos los servidores públicos. Porque ellos están dilapidando verdaderas fortunas en su beneficio y a costillas de todos nosotros; los contribuyentes, sin que nadie les ponga un alto y también sin ninguna responsabilidad para ellos. Y repito, estos requisitos van para todos los servidores públicos o para quienes pretendan o aspiren a ocupar un puesto de elección popular. Ya basta de que nuestra sagrada Constitución Política Mexicana la utilicen sólo para satisfacer sus ambiciones personales y que ni siquiera respeten su juramento de protesta cuando toman posición, sobre todo al final de la frase que dice “y si no, que la nación me lo demande”.
Que a los actuales requisitos de Ley, se adicionen los siguientes:
Primero: que el aspirante presente un certificado psicométrico que demuestre que está mentalmente capacitado para tomar decisiones cuerdas y afines a la comunidad que representa. Porque en la realidad tenemos y hemos tenido representantes populares y servidores públicos que son una vergüenza; sobran ejemplos, como aquel que dijo: “ en Torreón estamos a toda madre”, (palabras más, palabras menos).
Segundo: que ellos presenten una evaluación pública sobre temas del puesto que aspiran y que sus respuestas sean calificadas por un jurado integrado por personalidades que conozcan ampliamente el centro y el entorno de lo que se cuestiona. Porque hay cada burro (y vaya que los burros no tienen ninguna culpa) que no conoce ni tienen idea “del terreno que pretenden pisar” y a veces quieren capacitarse de las experiencias de otras ciudades o que una vez en el poder, de lo malo; las culpas son de las administraciones pasadas -como el asunto de los megatanques.
Tercero: que sean personas respetuosas y educadas y se comporten a la altura de las situaciones que pretenden vivir. Porque es penoso ver a muchos de ellos, hacer el ridículo en eventos públicos en donde demuestran una cultura muy baja y vergonzosa.
Cuarto: que los respalde cuando menos un título universitario con el que demuestren que están preparados para manejar situaciones al nivel de sus próximas responsabilidades. Porque de pronto, aparecen caciques territoriales sin alguna preparación y creen que por ese simple hecho tienen privilegios diferentes a quienes “se han quemado las pestañas” en las aulas de una institución educativa.
Quinto: que demuestren una manera honesta de vivir, que sean generadores de riqueza a cualquier escala, que nos sean “vividores políticos”. Que tengan un expediente curricular aceptable y acorde a sus aspiraciones políticas. Porque actualmente muchos de nuestros políticos y servidores públicos no saben vivir de manera decorosa. En el medio, pululan negros personajes que seguramente fracasarían si llegaran a desprenderse de cualquier presupuesto gubernamental. Además, ellos sin ningún decoro, pretenden doble o triple plaza y hasta encajar en el gobierno, a sus descendientes por las generaciones que sus influencias se los permitan.
Sexto: que sus percepciones económicas y sus beneficios laborales se ajusten a la Ley Federal de Trabajo; igual que a cualquier ciudadano de a pie, sin privilegios exorbitantes o de una condición distinta a cualquiera de nosotros. Que como todos, reciban un servicio médico por parte del IMSS o del ISSSTE; un aguinaldo de 15 días de salario, vacaciones y un plan de jubilación igual que a cualquier asalariado. Porque nosotros, los mexicanos y el país entero, ya no tenemos capacidad de mantener a tanto parásito. De tanto individuo que se “sacrifica por los demás” sin saber ni entender qué significa el verdadero sacrificio, pero que ahí está. Porque ya estamos hartos de tener sus manos dentro de nuestros bolsillos, saqueándonos a la hora que se les antoja y disponiendo de recursos ajenos como si fueran propios. Porque no es justo que disfruten de tanto privilegio, que reciban gratis y a domicilio, el preciado líquido y la energía eléctrica. Porque no se vale que para ellos sea más importante cubrir primero sus beneficios y salarios de una nómina escandalosa y desproporcionada plagada de aviadores y parásitos, antes de cubrir las necesidades comunales más apremiantes.
Sséptimo: que para los puestos de carácter internacional; los aspirantes o servidores públicos, dominen otro idioma distinto al nuestro para mayor lucidez y esplendor de sus aptitudes. Porque es necesario un idioma diferente y acorde a la comunidad internacional con la que nos relacionamos.
Octavo: Finalmente que cualquier mexicano con los tamaños necesarios, tenga la libertad de postularse para aspirar a cualquier puesto público. Porque actualmente son trabajos que están reservados para gente recomendada, influyente o con los que se pagan favores políticos. Porque no es justo que nuestros ciudadanos mejor preparados sigan emigrando al extranjero en busca de mejores oportunidades.
Juan Antonio Aguilar Tello,
Torreón, Coahuila.