Vientos de cambio...
Es realmente alentador y esperanzador que estén surgiendo iniciativas espontáneas de ciudadanos inquietos, responsables y creativos que desean y trabajan por un cambio positivo y significativo en el actual estado de las cosas en nuestra comunidad.
Más que nunca en nuestra región se nota la participación civil impulsando diferentes frentes de interés común, esto sin duda que es histórico y al parecer marca el inicio de una nueva sociedad más participativa y decidida a involucrarse de lleno en los diferentes temas cruciales de nuestro diario acontecer.
Sin duda que estos líderes lograrán sus metas; hay detrás de estos grupos, gente bien intencionada y preparada con la determinación y capacidad que se requieren para ir impulsando y cumpliendo paulatinamente los diferentes objetivos que seguramente se irán trazando con el paso del tiempo.
Dicen que “la calidad de vida de una región es directamente proporcional a la calidad de sus habitantes”, lo que significa y comprueba que no hemos hecho la tarea, sin embargo, esta nueva corriente de concientización masiva nos brinda una magnífica oportunidad para ir haciendo lo propio para concretar los cambios deseados.
Lo interesante será conocer si las nuevas autoridades municipales se comportarán a la altura, con eso de que (históricamente) creen que no tienen la obligación de rendir cuentas claras y pueden hacer libremente lo que les pegue en gana… además de esto tienen la pésima costumbre de ver como enemigos a quienes les cuestionan… pues no les quedará más que adaptarse a los nuevos tiempos laguneros para “llevar en paz la fiesta” y sobre todo demostrar eficacia y honestidad en el cumplimiento de sus deberes.
De cualquier manera, la forma en que lo tomen es su problema y responsabilidad y no debe de mortificarnos, lo que es una realidad es que la ciudadanía ya no está dispuesta a permitir tanto abuso, corrupción y desfachatez en los quehaceres públicos, esta región es de todos y ya se demostró a través de los años y de los ¿resultados? obtenidos que no se debe dejar en manos de tan sólo unos cuantos, que por cierto, la gran mayoría de las veces actúan sin ética alguna ni mucho menos pensando en el beneficio comunitario.
Para nada se trata de fomentar rivalidades infructuosas ni sembrar vana discordia, más bien debemos hacer a un lado la soberbia y la codicia para que cada quien cumpla puntual y enteramente con sus responsabilidades, lo deseable es precisamente que sigan surgiendo liderazgos auténticos que trabajen en pro de los intereses de nuestra región sin hacer politiquería barata, ni buscar beneficios particulares, ni tampoco colgarse medallas para alimentar el ego personal.
Hay que hacer lo necesario para procurar un frente común, en donde autoridades y sociedad se unan para atender las múltiples carencias y vastos retos de diferente índole que nos aquejan desde hace ya lustros. Es necesario dejar atrás los anacrónicos tiempos de confrontaciones y dimes y diretes que no sirven para nada, para darle paso a los modernizadores, aquellos del eficaz, armónico y transparente trabajo en conjunto.
Ya no hay más tiempo para desidias irresponsables ni margen para egoísmos obsoletos; nuestra región está sumamente lastimada, deteriorada y paralizada, o hacemos algo de inmediato… o lo lamentaremos por mucho tiempo y pagaremos aún peor.
Jaime Díaz de León,
Torreón, Coahuila.