Todos en camino
En el Ángelus del primer domingo de Adviento que rezó el Papa Francisco en la Plaza de San Pedro, explicó que se inicia de este modo un nuevo año litúrgico para el Pueblo de Dios en el que Jesucristo nos guía en la historia hacia el cumplimiento de su Reino.
Para el Papa, este tiempo “nos hace experimentar un sentimiento profundo del sentido de la historia, puesto que redescubrimos la belleza de estar todos en camino: la Iglesia, con su vocación y misión, y la humanidad entera, los pueblos, las civilizaciones, las culturas, todos en camino a través de los senderos del tiempo”.
Se trata según el Papa de una peregrinación universal hacia una meta común, que en el Antiguo Testamento es Jerusalén y así como en la vida de cada uno de nosotros siempre hay necesidad de volver a partir, de volver a levantarse, de volver a encontrar el sentido de la meta de la propia existencia, de la misma manera para la gran familia humana es necesario renovar siempre el horizonte común hacia el cual estamos encaminados. ¡El horizonte de la esperanza! Porque el tiempo de Adviento, que nuevamente comenzamos, nos devuelve el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona puesto que está fundada en la Palabra de Dios. Sin olvidar que “el modelo de este modo de ser y de caminar en la vida, es la Virgen María. ¡Una sencilla muchacha de pueblo, que lleva en su corazón toda la esperanza de Dios!”, palabras con las que acabó Francisco.
Pedro J. Piqueras Ibáñez,
Girona, España.
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No ‘pecadores’, sino ‘hipócritas’
El Papa está hablando estos días de corrupción, del pecado de corrupción. Dijo el lunes 11 del 11: “Quien no se arrepiente y ‘finge ser cristiano’ hace mucho daño a la Iglesia”. El Santo Padre recordó que todos debemos reconocernos “pecadores”, pero debemos guardarnos de convertirnos en “corruptos”. Quién es un benefactor de la Iglesia, pero le roba al Estado, ha añadido, es “un injusto” que lleva una “doble vida”.
Francisco explicó que “debemos reconocernos pecadores, sí, todos ¡eh! Todos lo somos. Corruptos no. El corrupto está fijo en un estado de suficiencia, no sabe lo que es la humildad. Jesús, a estos corruptos, les decía: ‘La belleza de ser sepulcros blanqueados’, que parecen bellos por fuera, pero por dentro están llenos de huesos muertos y de putrefacción. Y un cristiano que alardea de ser cristiano, pero no hace vida de cristiano, es uno de estos corruptos […] Todos conocemos a alguien que está en esta situación y ¡cuánto mal hacen a la Iglesia! Cristianos corruptos, sacerdotes corruptos… ¡Cuánto mal hacen a la Iglesia! Porque no viven en el espíritu del Evangelio, sino en el espíritu de la mundanidad”.
“Una putrefacción barnizada: esta es la vida del corrupto. Y Jesús, sencillamente, no llamaba ‘pecadores’ a éstos, sino ‘hipócritas’, acabó diciendo Francisco. Me parece interesante recordarlo y que con frecuencia lo tengamos en cuenta, todos, no sólo los cristianos.
Jesús Domingo Martínez,
Girona, España.