Decenas de aficionados hacen largas filas con la esperanza de conseguir el ansiado ticket.
A pesar de los avisos en mantas de que los boletos para el partido de la final de futbol entre América y Cruz Azul están vendidos en su totalidad, decenas de aficionados hacen largas filas con la esperanza de conseguir el ansiado ticket.
“Boletos agotados” y “Para este encuentro no habrá venta de boletos en taquilla, solamente es por ticketmaster”, rezan dos mantas colocadas sobre las taquillas del acceso principal al Estadio Azteca sobre calzada de Tlalpan, pero a pesar de ello la gente desafía las inclemencias del tiempo por una entrada.
En esa situación están los jóvenes Cristian Hernández, Jorge Martín Ordóñez y Mario Bonet Galindo, quienes llegaron a la explanada del inmueble la noche de este jueves y aguantaron el fuerte aguacero de la víspera y el calor de este viernes, en espera de que les informen si habrá entradas para el juego.
Los tres amigos están dispuestos a esperar hasta antes del encuentro programado para las 20:00 horas del domingo con la confianza de que en las taquillas se vendan los boletos, tal y como lo informó en su cuenta de twitter hace unos días la administración del dos veces estadio mundialista.
“Aquí nos vamos a quedar hasta el domingo sin importar la lluvia o el calor porque nos vamos a turnar cada cinco horas para que no nos ganen nuestro lugar y nos vamos a hospedar en un hotel de aquí cerca que nos cobra 200 pesos la noche”, dijo Cristian Hernández.
Venido desde Guadalajara, Carlos Antonio Muret tiene todavía la confianza de conseguir su acceso para él y sus otros nueve acompañantes, quienes tienen la fortuna de contar con familiares en el Distrito Federal ahorrándose con ellos la cuestión del hospedaje.
Sin embargo, la presión del boletaje agotado no es un problema, pues en caso de no poder comprarlos en taquilla están determinados a hacerlo en la reventa, donde los ofrecen de tres mil 500 a seis mil pesos, lo que representaría un gasto entre 35 mil y 45 mil pesos.
“Tenemos nuestro negocio de tortas ahogadas y de birria y los dejamos para venir a este partido, creo que vale la pena porque aunque no es una final de la Champions es una final, es un clásico que no se juega desde hace 24 años”, dijo el nativo de Guadalajara.
Otro azulcrema de corazón que vino desde muy lejos, de Tijuana, Baja California, es Alejandro Benítez, quien vía área viajó a Acapulco, Guerrero, y de ahí en autobús a la capital del país desde hace una semana, en busca de un boleto porque se siente americanista de “hueso colorado”, al que apoya más que a Xolos de Tijuana.
“No puedo apoyar a Xolos que está en la Copa Libertadores porque soy americanista de corazón y lo apoyo con todo, por eso realicé este viaje tan largo, además de que para mí Xolos llegó tarde al futbol mexicano y sí, a veces los apoyo pero soy del América de toda la vida y vengo a apoyar a mi equipo”.
A pesar de que los aficionados por momentos acortan y alargan la fila ante el aviso de que ya no hay boletos y de que son requeridos por la reventa, ésta apenas había arrojado a tres presuntos revendedores, quienes cambiaron su “modus operandi” ante el operativo colocado por la Procuraduría capitalina para evitar este fenómeno.
De acuerdo con testimonios de algunos aficionados, la reventa los contacta en la explanada del Azteca pero no cierran el negocio aquí, sino que se los llevan a varios kilómetros del inmueble, donde concretan la venta de boletos al desesperado aficionado.
Así ocurrió con cuatro personas que hicieron el viaje desde Culiacán, Sinaloa, para presenciar la final entre América y Cruz Azul, quienes sin pensarlo desembolsaron 16 mil pesos por su boleto, pues dijeron que no querían perderse está final y ver al América coronarse.