Tom ya no sacrificará su salud.
Tom Hanks aseguró ayer en Londres que no volverá a aceptar un papel que le exija engordar, después de que estos días le diagnosticaran diabetes de tipo 2. El ganador de dos Oscar ha tenido que aumentar y perder peso por requerimientos del guión en varias ocasiones, lo que podría ser causa de su enfermedad. El actor, que ya padecía síntomas de diabetes desde los 36 años, ha protagonizado varias cintas que le han exigido fluctuaciones drásticas de peso, como Cast Away (Náufrago, 2000) o Philadelphia (1993), para las que tuvo que adelgazar mucho.