La historia de la humanidad es extensa y está llena de pasajes que nos enseñan la forma de pensar y comportarse del ser humano en un tiempo específico, es así que no sólo en las páginas de los libros se puede encontrar muestras que hacen patente el paso del ser humano a través de la historia.
La música, la tradición oral, la pintura o la escultura son fuentes perdurables de los cambios que el hombre realiza tanto en su entorno más próximo como en el paisaje, siendo este testigo de obras de gran magnificencia que enmarcan el lugar donde los pueblos se reunían o llevaban a cabo su diario vivir, en este tipo de obras es donde podemos conseguir una imagen de la vida hace cientos de años atrás, ya que existen construcciones que se han quedado detenidas en el tiempo y que podemos apreciar y darnos una idea de lo que significo construir o habitar dicho inmueble.
Entre las edificaciones que permanecen en la actualidad, las del periodo románico son de una imponente presencia, esta etapa toma su nombre debido a que está situada en la aparición de las lenguas romances (evolución del latín) aparte de tener como sucesor a la arquitectura y arte romano, también es de considerar que floreció en una época de paz política y económica, que es reflejada en la distribución del edificio y el tipo de materiales empleados, ya que la construcción estaba dispuesta de forma que pueda albergar a un gran cúmulo de personas, asimismo se caracteriza por ser una construcción más larga que alta, lo que da una apariencia de pesadez y en su mayoría los materiales empleados era piedra caliza o ladrillos, como expone La Feligresía de Santa María en Arezzo, en la Toscana.
Construcciones con estas características son propias de Europa Occidental de los siglos XI y XII, distribuidas tanto en Francia; la Iglesia de San Trophime de Arles, en Suecia; la Catedral de Lund, España, en Alemania; la Catedral de San Pedro en Worms, que cuenta con tres rosetones grandes ya que por las temperaturas bajas se busca que entre más luz al interior, y en Italia, que es el lugar cúspide del románico. Todos ellos con caracteres particulares en cada lugar.
La mayor expresión arquitectónica del románico fue la Catedral, que generalmente cuentan con tres naves y este edificio religioso incorpora innovaciones en la técnica y por tanto en la obra final. De entre ellos destaca el inicio del uso del rosetón que es una ventana en forma circular que se localiza en la fachada frontal de la construcción, siendo vía de acceso de luz al interior. El rosetón se mantiene hasta la arquitectura gótica dándole un giro a su uso utilizando vitrales. Una parte muy importante del edificio son los muros, que tienen una doble función, primero son el principal contrapeso de la bóveda y segundo tienen un carácter expresivo-narrativo, puesto que sirven de lección con pasajes sagrados para los creyentes. Otra de las novedades de este periodo es la bóveda de cañón (parte del techo) típica de las construcciones románicas, ya que en su forma de arista hace una mejor distribución del peso.
La arquitectura que se encuentra dentro del arte románico tiene formas propias que nos pueden enseñar diversos datos de la época, es sólo cuestión de darle la oportunidad a la imaginación de sumergirse la extensa obra del ser humano que enlaza lo característico del periodo anterior y ayuda a delinear la siguiente gran creación que la humanidad devele, por algo el románico es también llamado por algunos autores el proto-renacimiento.