Investigación de la ONU. Varios vehículos de la ONU llegan a Damasco (Siria) tras ser disparados durante su investigación del supuesto ataque químico en la periferia de la ciudad.
Expertos de la ONU recolectaron ayer lunes muestras y testimonios de un presunto ataque con armas químicas en Siria, luego de una travesía peligrosa por territorios en poder del gobierno y la insurgencia en la que su convoy fue blanco de francotiradores.
Al tiempo que funcionarios estadounidenses afirmaron que hay muy pocas dudas de que Siria utilizó armas químicas y que las potencias occidentales intensificaron sus exhortaciones para una acción militar rápida, el gobierno del presidente Bashar Assad anunció que se defenderá de cualquier ataque internacional y advirtió que una intervención podría desatar el caos en toda la región.
Un ataque internacional también podría acercar a Estados Unidos a un conflicto en el que han muerto más de 100 mil personas desde que Assad reprimió a manifestantes inspirados en la Primavera Árabe en marzo de 2011.
La guerra civil en Siria se caracteriza cada vez más por las matanzas sectarias entre la insurgencia encabezada por los suníes y el régimen de Assad, en el que predominan los alauíes, los cuales pertenecen a una derivación del islam chií.
Una intervención esencialmente enfrentaría a Estados Unidos y sus aliados regionales como Arabia Saudí, Turquía y Catar en una guerra de poderes contra Irán -que provee armas al gobierno sirio para la contrainsurgencia- junto con Jezbolá, el grupo extremista libanés que ha colaborado militarmente con las fuerzas de Assad.
El viceministro del Exterior, Faysal Mikdal, dijo que un ataque internacional contra Siria desataría el "caos en todo el mundo".
"Si algunos países pretenden perseguir políticas agresivas y aventureras, la respuesta natural... sería que Siria, que ha combatido el terrorismo casi tres años, también se defienda de cualquier ataque internacional", agregó.
Assad declaró a un periódico ruso que cualquier campaña bélica contra su país está destinada al fracaso.
Se desconoce cuáles serían las implicaciones de una intervención estadounidense en las relaciones con Rusia, que advirtió ayer contra el uso de la fuerza que no esté aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y afirmó que una acción de ese tipo constituiría "una burda violación del derecho internacional".
Quizá aumente el apoyo a algún tipo de respuesta militar internacional si se confirma que el régimen de Assad fue el responsable del ataque del 21 de agosto supuestamente efectuado con armas químicas en un suburbio de Damasco, donde según activistas murieron cientos de personas. El grupo humanitario internacional Médicos Sin Fronteras dijo que en ese ataque perdieron la vida 355 personas. Assad niega haber ordenado un ataque con agentes químicos y culpó de esa supuesta acción a la insurgencia. El mandatario autorizó al equipo de expertos de la ONU que efectúe las investigaciones en Siria, aunque Estados Unidos afirmó que esa medida era "muy tardía para ser creíble". Francotiradores abrieron fuego contra la caravana de la ONU, alcanzando a uno de los vehículos que transportaba al equipo que se dirigía a investigar el incidente del 21 de agosto.
Martin Nesirky, vocero del secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, dijo que uno de los vehículos del organismo mundial fue "deliberadamente baleado en múltiples ocasiones" en la zona de separación entre el territorio que controlan los rebeldes y el gobierno.
Reunión urgente
Los jefes militares de 10 países occidentales y árabes comenzaron ayer en Ammán una conferencia de dos días para discutir la actual situación en Siria, sobre todo tras el denunciado ataque con armas químicas.
El encuentro a puerta cerrada fue organizado conjuntamente por el jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, general Martin Dempsey y su colega jordano, el general Meshaal Mohamed al-Zaban, para discutir el impacto regional de la guerra en Siria.
Además de Estados Unidos y Jordania, participan los altos mandos militares de Alemania, Arabia Saudita, Canadá, Francia, Italia, Qatar, Reino Unido y Turquía, según la agencia jordana de noticias Petra.El ministro jordano, Naser Yudeh, indicó que el presunto ataque con armas químicas en las inmediaciones de Damasco será analizado, pero descartó que Estados Unidos utilice esta cumbre, preparada desde hace tiempo, para decidir si interviene en Siria. Indicó que la cumbre permitirá a los Estados participantes discutir asuntos sobre "la seguridad regional y las repercusiones de los últimos eventos, especialmente en la crisis siria". Sin embargo, la reunión de los jefes militares se produce mientras las potencias debaten qué medidas adoptar.
MIL
personas han muerto en Siria desde que inició la guerra.