Opinión. Los autores de 'Los saldos del narco' consideraron que el narcotráfico es un problema social presente en todos los países y que México siempre será lugar de paso de drogas a Estados Unidos.
"Cohabitar con una actividad centenaria", además de la legalización de las drogas, podrían ser opciones para salir del "desastre" en el que Felipe Calderón dejó al país con su guerra contra el narcotráfico, consideraron Rubén Aguilar y Jorge Castañeda.
En entrevista previa a la presentación de su libro, los autores de "Los saldos del narco: el fracaso de una guerra", opinaron respecto a la estrategia implementada en el sexenio anterior y disertaron sobre las posibles estrategias a implementar por el actual gobierno.
Al considerar que atender el problema no será sencillo porque hay muchos compromisos adquiridos, promesas y una ausencia de fuerzas de prevención del delito alternativas al Ejército y la Marina, Jorge Castañeda comentó que Enrique Peña Nieto tiene que encontrar la manera de solucionarlo sin ser "demasiado explícito".
"Si se empieza a decir: voy a sacar al Ejército y a la Marina, por un lado se vuelve un incentivo para los cárteles y por otro lado podría verse sujeto a presiones de Estados Unidos y ciertos sectores de México", indicó.
En este sentido, comentó que la estrategia podría estar encaminada a ir retirando al Ejército de las calles de manera progresiva y a ir concentrando los recursos en el combate a la violencia que afecta a la sociedad. "Y poco a poco ir regresando a una situación, no de negociación ni entendimiento, pero sí de cohabitación, de coexistencia más o menos pacífica con lo que ha sido una actividad en México, no digo milenaria pero sí centenaria", manifestó.
Rubén Aguilar consideró que la legalización de las drogas podría ser una opción para disminuir la violencia en el país.
Al respecto, refirió que tanto el presidente de Colombia como el de Guatemala han planteado la posibilidad de una salida distinta al enfoque punitivo y prohibitivo que se empleó durante los últimos 40 años.
Refirió que hubo más de 60 mil muertos, 25 mil desaparecidos, se gastaron 50 mil millones de dólares y se deterioró la imagen internacional del país, lo que redundó en cifras "mediocres" de turismo e inversión extranjera.