La mayoría de los mandatarios del Grupo de los 20, reunidos en San Petersburgo, intentaba ayer frenar el ataque que Estados Unidos planea contra Siria sin autorización de la Organización de Naciones Unidas.
El presidente de Rusia y anfitrión de la cumbre, Vladimir Putin, cabildeó entre los líderes de las economías más grandes del mundo y reportes indicaban que 13 de los 20 mandatarios están opuestos a la incursión militar que planea el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
El tema de Siria no figuraba en la agenda del G-20, cuyas cumbres son dedicadas a tratar temas económicos, pero la intención de Obama de lanzar un ataque contra el régimen de Bashar al Assad en represalia por el usos de armas químicas, se convirtió en el centro de la agenda.
Rusia, China, Alemania y el Reino Unido rechazan un ataque sin autorización de la ONU, que no ha determinado si las fuerzas de Assad usaron armas químicas contra grupos rebeldes.
Putin recibió ayer a Obama en San Petersburgo en un breve encuentro protocolario, pero no hay ninguna reunión agendada entre ellos.