En los primeros diecisiete días del año, narré en este mismo medio una breve reseña sobre una guerra que se ha venido librando en un país al norte de África (Siria), una guerra que tiene carácter de civil y que tiene el único propósito de liberar a un pueblo de las manos de un tirano, al menos en apariencia así lo es, al menos así quieren que lo creamos.
En aquella ocasión por las circunstancias y el resquicio contextual, mencioné lo imprudente por parte de la ONU de no intervenir directa y militarmente en el conflicto. En esta vez, la postura se ha invertido abruptamente y no sólo porque se comience a cuestionar las razones y sustentos de esta guerra libertadora sino porque los medios que se están poniendo en juego por parte de la "comunidad internacional" para intervenir, es decir, el uso de maquinaciones con eventos sobradamente deleznables para justificar una probable represión. Pues toda esta tropelía surge a partir de un ataque con armas químicas en suburbios cerca de Damasco contra civiles, el hecho de verdad ocurrió, el perpetrador es lo que resulta de portentosa inquietud y provoca tanta duda.
Y es que aparentemente se está reutilizando el mismo guión gastado y repetido de siempre, en el manual básico de cómo intervenir militarmente como potencia en un conflicto de un país en la búsqueda de un posible beneficio dentro de ese territorio o en alguno que sea aledaño. La declaración pública por parte del secretario de Estado americano, John Kerry, en la que califica de "innegable" el hecho que el autor es el régimen de Al Assad, sólo cinco días después a la denuncia de lo ocurrido. A su vez Barack Obama en contacto con su homónimo francés, establecen y dan por sentado en su reunión para tratar el tema y sobre la respuesta de la comunidad internacional, que el responsable es el dictador, mismas declaraciones que se hacen durante la propia investigación que la ONU está realizando en la zona, investigación que aún no revela nada, todo lo que se sabe oficialmente es acerca de 355 muertos, así como la recíproca acusación entre la Coalición Nacional Siria (rebeldes) y Al Assad.
Dentro de la práctica litigiosa y el sistema universalmente aceptado dentro de una causa criminal, así como parte de los propios instrumentos de derechos humanos, existe el principio de que debe presumirse en todo momento la inocencia de alguien que presuntamente es responsable de hechos ominosos hasta que se demuestre lo contrario, no existe medio de certeza conocido y ofrecido fuera de la propia acusación de los rebeldes que indique quién es el autor, sin importar ello, los líderes dueños de "la comunidad internacional" ya hablan de respuesta concisa y severa, Hollande, James Cameron y qué decir de nuestro vecino afroamericano. Dato que le resta por sí mismo credibilidad al origen de la causal en la que se sustentaría una "intervención por la paz y seguridad internacional".
Sobre el guión antes mencionado, es el titán caprichoso llamado Estados Unidos a quien atribuimos su autoría pues ya en dos ocasiones muy conocidas lo ha usado, una dada en el retroceso más lamentable de la historia jurídica internacional, la resolución 1483 (intervención en Irak) y el otro dentro de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia en el caso contra Nicaragua en el 86. En ambos, básicamente el sistema norteamericano alega una libre interpretación y aplicación de los tratados internacionales a su muy particular entender, es decir, justifica la intervención militar tanto en Irak como en Nicaragua, en el hecho de que ve amenazada su seguridad nacional o la seguridad internacional colectiva, bajo indicios de "probables" agresiones por poseer o utilizar armas químicas o nucleares, con fundamento en costumbre internacional previa a la ONU, cuando expresamente la carta de este organismo máximo (del cual EUA es fundatorio), expresa que la única exclusión a la prohibición de ataque militar es por medio de la legítima defensa misma que debe ser consecuencia de un "ataque armado", algo que jamás se ha dado y se dará, no ante la agresión "pasiva" por el hecho de tener o utilizar armas de diversa índole, aunado esto a que el único estado en el planeta que ha empleado efectivamente armas nucleares durante un conflicto o ha amenazado con su uso es el propio Estados Unidos (Hiroshima, Nagasaki y despliegue en Corea).
Es pues una reacción de alarma por parte de la opinión uniformizada de las naciones o un tráfico de influencia política y económica del caprichoso, como siempre ha sido. Ban Ki Moon, secretario general de la ONU, ya ha expresado su opinión sobre el tema y la cautela con la que podría tomarse a la par de que resuenan gritos de justicia y guerra desde el Pentágono por parte del propio secretario de Defensa norteamericano. Si Estados Unidos puede excluirse de la jurisdicción de cualquier tribunal internacional en la aplicación de un tratado que rige su conducta, ¿por qué participa alegando detentar el estandarte de la propia organización de naciones y aparentar ser la propia voz de la comunidad?, es que la verdadera residencia de la ONU ha sido siempre la Casa Blanca y todo lo demás es mera carpa teatral.
@alanbarrasa
Alan David Barraza