POR FORTUNA Pemex ya tomó la decisión de denunciar a César Nava como el principal operador de una conspiración criminal para cometer fraude en su perjuicio patrimonial cuando fungía como abogado general de la paraestatal. El fondo de la denuncia consiste en que, vía corrupción, el abogado de Pemex se negó hacer efectivas las fianzas o garantías que había otorgado una empresa contratista, para garantizar el debido cumplimiento, en tiempo y forma, del contrato de obra.
Cada una de las cartas garantía fueron por 108 millones de dólares; pero no obstante que Pemex había denunciado el incumplimiento de la empresa constructora que debería hacer obras por un valor de 5 mil millones de dólares, César Nava mediante actos de colusión hizo que Pemex sufriera un daño económico en su patrimonio por 216 millones de dólares, desde el momento en que dolosamente se abstuvo de hacer efectivas las garantías o penas económicas en que había incurrido la empresa por el incumplimiento del contrato.
César NAVA no únicamente incumplió sus deberes como abogado de la empresa que le pagaba su sueldo, sino que se coludió con los contratistas para que mediante actos fraudulentos y premeditados, relevarlos del pago de los daños causados a la empresa que es de todos los mexicanos. De todo esto se puede colegir que la corrupción también es azul pintada de azul.
ESTE ASUNTO DE CORRUPCIÓN AZUL reviste varios e interesantísimos aspectos y prolegómenos. De principio, César Nava hizo una meteórica carrera política y administrativa en unos pocos años. Se inició como dirigente juvenil del PAN con Castillo Peraza; fue diputado federal a la LVIII y XLI Legislaturas; secretario general adjunto del CEN del PAN, vocero de la campaña política de Felipe Calderón quien además lo hizo su secretario particular ya siendo presidente de la República (habría que imaginarse los negocios que desde los mismísimos Pinos pudo hacer este señor); después con Germán Martínez Cáceres fue coordinador de la Comisión de Planeación del partido para las elecciones del 2006, y en 2009 es electo presidente nacional del Partido Acción Nacional. Esto es, llega a ser el líder del partido político en el poder.
SE TRATA DE UN personaje que se ha desempeñado en los más altos niveles de su partido y de la administración pública panista. Sin duda habrá discurseado muchos años y en muchísimos actos políticos de su partido, sobre la honestidad que deben tener los funcionarios públicos y la imperiosa necesidad de terminar con la corrupción.
Hoy César Nava, quien fuera dirigente nacional del PAN, se encuentra emplazado para dar contestación a una serie de cargos criminales y de corrupción que le imputa Pemex.
MAL QUEDA EL PANISMO con este tipo de funcionarios públicos y dirigentes de partido como lo es César Nava; pero esto no es todo: en el estado de Tabasco un ex gobernador priista borrachín muy adicto a los vapores etílicos, tiene también cuentas pendientes de saldar y rendir ante los ciudadanos que gobernó.
vSE TRATA DE ANDRÉS GRANIER de quien se dice se alzó hasta con las máquinas de escribir de las oficinas de Gobierno en Villahermosa. Priista de imagen pobre postulado por el tricolor en las tierras dominadas por el legendario "Peje" y ganó; pero los que finalmente perdieron fueron los tabasqueños.
ESTE SEÑOR GRANIER además de ser ladrón, parece ser tonto. En días pasados le fue grabado vía teléfono presumiendo ser propietario de lujosos departamentos en Nueva York, Miami, Cancún y en la Ciudad de México. En otra grabación telefónica que debió haberle hecho el Sisen, entrado en copas y totalmente borracho (como después él mismo lo confesó, se le escucha presumirle a un amigo su guardarropa personal que incluía: 400 pares de zapatos, 400 pantalones, 300 trajes y 1,000 camisas.
ESTE PAÍS no puede tolerar más corrupción. Estos dos casos y otros muchos que aún faltan de ser canalizados a los tribunales, ponen de manifiesto el criterio patrimonialista que muchos funcionarios públicos tienen con relación a los bienes públicos que administran. No importa el color de la corcholata que les haya permitido acceder el poder; pero la tolerancia a la corrupción para los mexicanos debe llegar a su fin.
ESTÁN AQUÍ DOS CASOS emblemáticos que el gobierno de Peña Nieto deberá atender y llevar hasta sus últimas consecuencias: a una sentencia judicial.
PS.- Una muy buena advertencia la que mandó el presidente Enrique Peña Nieto a los funcionarios de su gobierno, cuando cesó al papá de Lady Profeco. Ahora sí le reservaron una mesa de primera: en la vía pública.
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